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El poder de la caricia

¿Cuánto hace que no acaricia a otra persona? ¿Cuánto que no le acarician a usted? Según el Diccionario de la RAE una caricia es una demostración cariñosa que consiste en rozar suavemente con la mano el cuerpo de una persona, de un animal, etc. En su segunda acepción es halago, agasajo, demostración amorosa. Afectivamente, la caricia no es otra cosa que el reconocimiento que tenemos de otro ser vivo. Detrás de la sencillez de una caricia hay una infinidad de sensaciones muy útiles para desarrollar las relaciones humanas, para comprender muchas situaciones interpersonales y para resolver bastantes conflictos emocionales con los otros. William Shakespeare dijo al respecto que “las alabanzas que nos hacen son nuestro salario”, valorando más la demostración de cariño que el propio dinero. Las alabanzas son fundamentales para el desarrollo de los niños, en forma de caricia más. Y no sólo para ellos, es fundamental para cualquier ser humano ser abrazado, acariciado, abrigado, elogiado, etc. ¿Cuánto hace que no se funde en un abrazo con alguien? ¿Cuánto que no ensalzan sus valores? Todos estos hechos no dejan de ser “Caricias Positivas” imprescindibles para la supervivencia social y biológica. ¿Cuándo se enfado por última vez? La falta de caricias positivas nos puede llevar a canalizar la necesidad de tocar y ser tocados por el afecto a través de fórmulas incorrectas como la ira, la agresión, el compadecimiento, gritos, insultos, etc.
La privación parcial de las caricias de los padres puede crear en los niños ansiedad, excesiva necesidad de amor, sentimientos de culpa o de venganza, incluso depresión. Los niños que no reciben caricias, en general no sonríen, pueden incluso mostrar ciertos retrasos en su desarrollo y diversos problemas psicosomáticos.
A la hora de dar caricias a un niño hay que tener en cuenta hacerlo de manera positiva, nunca atacar su autoestima diciéndole que es tonto, inútil, que no puede hacerlo. Sí decir tu puedes, te queremos mucho, etc. Reforzar con caricias todos los logros que los hijos hacen es la mejor manera de ser padres. Por otro lado, el impacto de una caricia aumenta si hay congruencia al ofrecerla. Pero como la caricia táctil no hay nada para niños y para adultos. Es una manera de intentar lograr mejores seres humanos.
Para saber más, “El poder de las caricias” (2010), de Adolfo Gómez Papi, en Plaza Edición (Madrid).

El poder de la caricia

6 Comentarios

  1. Desde luego, una caricia es un gesto vital para el ser humano, es el calor que tranquiliza y desahoga, sobre todo en los momentos más débiles.
    Es muy importante, no sólo en los más pequeños si no también en los más mayores, pues es el aliento que nos estimula y reconforta.

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  2. ¡Que necesitados estamos de caricias! A lo largo del día, saludamos, levantamos el brazo en un gesto al aire, decimos hasta luego o buenas noches mediando un teclado y un pantalla pero ¿a cuántas personas tocamos? 2 ó 3 con mucha confianza o con las que media el hábito ¿nos hemos vuelto fríos? ¿es pudor o hemos perdido el hábito? Reconforta saber que en la medida de lo posible, a nuestro hijos, al menos hasta los doce o trece años podemos abrazarlos, besarlos y apretujarlos reconfortándolos a ellos y a nosotros. Más tarde ya no podremos, ya no se dejarán -o preferiran otros abrazos- y padecerán el mismo aislamiento táctil que el resto de nosotros. Un fuerte abrazo

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