Cableados Linares S.A. (CABLINSA), nació aproximadamente hace 24 años fabricando el cableado eléctrico para los automóviles de Santana y siendo esta factoría de forma exclusiva su aporte de carga de trabajo. Fue creciendo hasta llegar a tener 125 trabajadores, cuando comenzaron los problemas desaparecieron los trabajadores con contratos de carácter temporal, luego sufrimos los continuos EREs a la par de Santana, y fue en 2010 cuando su plantilla de 44 trabajadores se vió recortada por la falta de pedidos, la inexistencia de un plan claro de futuro de nuestra empresa matriz y la incertidumbre ante la posibilidad de que el nuevo posible socio (IVECO) continuara y retomara la fabricación de forma normalizada; fueron despedidos 21 trabajadores, salieron sin hacer ruido, sin que nadie se enterara, y al mismo tiempo, sin que nadie prestara la mas mínima atención, porque todas las miradas están siempre centradas en Santana Motor.

Ahora, en Enero de 2011 se nos presenta el cierre total de la empresa, otros 23 padres de familia que de nuevo salen sin hacer ruido, sin movilizaciones ni alborotos, porque su despido es más que lógico y fundamentado, no tienen pedidos, con los EREs han consumido ya buena parte de subsidio de desempleo, y no hay ningún plan de futuro que pueda dar trabajo o esperanzas en un corto periodo de tiempo. El despido puede que sea lógico, lo que no es lógico ni nadie entiende, es que todos los mimos, atenciones, planes de futuro, ayudas e inyecciones económicas vayan a parar a “una madre enferma” y mientras, “sus hijos”, las empresas auxiliares vayan muriendo y las fuerzas sociales, políticas y laborales sigan mirando por un tubo viendo sólo a Santana Motor.

Después de todo esto sólo nos queda darle las gracias a la Junta de Andalucía, a la dirección de Santana Motor y todos las entidades laborales y políticas que están sumergidas luchando por este grave problema, pues van a dejar a un Linares con muchos prejubilados, una gran factoría fantasma y cientos de trabajadores de las empresas auxiliares despedidos, muchos de ellos ya sin derecho a subsidio de desempleo por esperar a si algún día despega la querida Santana Motor.

Nosotros intentaremos negociar lo mejor posible procurando salir dignamente e intentando mantener abierta la empresa, ante el planteamiento de la Dirección de la empresa de indemnizarnos con 26 días por año de antigüedad sin límite de mensualidades, al igual que se consiguió para los compañeros y amigos despedidos en abril de 2010 y seguiremos soñando y esperando el milagro de la estabilidad y la posible reincorporación al trabajo.

Trabajadores de Cablinsa