En estos días, cualquiera que vaya por las calles de Linares, verá como los operarios están retirando el alumbrado navideño. Un síntoma inequívoco de que las fiestas se han acabado y la ciudad vuelve a la rutina. Toca ahora subir la típica cuesta de enero, es el momento de las dietas tras los excesos, de cumplir los propósitos de año nuevo. Tal vez, un buen propósito para Linares en este 2011 sea un cambio de “chip”, de modo que se suba en el vagón del progreso y las nuevas tecnologías. Se quitan las luces de navidad, pero ya iluminan nuevas ideas. Tiempo al tiempo.

Operarios quitando el alumbrado navideño en Linares.