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Aproximación a una historia de las Mercedarias en Linares

Transcurría el año de 1884. Linares se hallaba en plena eclosión minera y su población se había quintuplicado de 6567 habitantes en 1850 a (31.500 en el año que nos ocupa). Este “boom” demográfico e inmigratorio trajo consigo un cúmulo de problemas de infraestructura e insuficiencia de servicios en los que cabría resaltar los de la población flotante incontrolada, la escasion, mala fortuna, carencia de hijos o fallecimiento de uno de los cónyuges se encontraban en el mayor desamparo e indigencia.

La Iglesia linarense de entonces, clero y personas caritativas, debió de percibirlo así, ignorándose hasta ahora si la iniciativa surgió de los linarenses más próximos a este problema o de los propios miembros de la Congregación de la Merced y de su fundador el Padre Cegrí al tener conocimiento de la situación social de Linares. El caso es que el párroco de Santa María, Don Manuel Munar de la Torre, se dirigió al Cabildo de la ciudad manifestándole que había recibido una carta de las Hermanas Mercedarias manifestándole su deseo y el de su fundador de establecerse en Linares, más el carecer de medios económicos para ello no pudo por menos que solicitar ayuda al municipio. La petición fue oficialmente aceptada en sesión del Cabildo del día 16 de marzo de aquel año.
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Los trámites fundacionales fueron rápidos e intensos tanto por parte de las autoridades – era Alcalde Don José Acosta Velasco – como de las religiosas una caritativa señora. Doña Juana García Piñar, ofreció generosa y desinteresadamente una casa de su propiedad que hacia esquina con las calles de Glorieta y Quintana, la casa típicamente rural, constaba de dos plantas, un patio y al fondo otra planta dedicada a cuadras para el ganado. La parte superior del edificio servía de pajar habilitándose este por ser menor frió y húmedo para dormitorios de los ancianos y el piso de abajo para su estancia durante las horas del día. La Comunidad de religiosas habilitó la cuadra en el patio para su residencia.
El día 6 de julio de aquel mismo año tuvo lugar la inauguración del Asilo de Ancianos de Linares conocido entonces por “Casa de San José”. Unos apuntes que conservamos del historiador Ramírez, vinculado familiarmente a la donante del edificio, dice que aquel día: “Vino a hacer la fundación el Fundador de esta Congregación, el Istmo. Sr. Doctor Don Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Málaga y la Visitadora General Sor Mª Teresa de Jesús y fueron las primeras hermanas que se encargaron de los primeros asilados las religiosas Sor Mercedes, Sor Dominica, Sor Ignacia, Sor justa, Sor Melchora y Sor Prudencia”. Instaladas en aquel modesto edificio este se mantuvo gracias a la ayuda económica del Municipio y de las personas caritativas. Más apenas transcurridos dos meses, en los primeros días de septiembre un triste acontecimiento llenó de zozobra e inquietud no sólo a las religiosas Mercedarias y ancianos acogidos como también a las autoridades locales. Una epidemia de cólera extendida por Linares obligó al Municipio a “fumigar todas las casas de las calles de Guillen y Glorieta” como posibles focos de contagio dadas las bajas condiciones de vida de sus moradores.
No es posible hasta la fecha fijar con precisión los años que el Asilo y las Mercedarias permanecieron en la calle Quinta Glorieta ya que son dispares los datos que poseemos. Pero si nos consta que ya en el año de 1888 el Asilo había sido trasladado a la casa palacio de los Zambrana, en la calle de este nombre pues en sesión del Ayuntamiento del día 23 de mayo de este año al establecerse en Linares el Gobierno Militar, “el Cabildo acuerda buscar un nuevo edificio para el Asilo con objeto de alojar en el que ahora tiene a la Fuerza de Infantería y Caballería.” La búsqueda de un nuevo alojamiento duró poco ya que con
fecha 28 del mismo mes el Cabildo les ha proporcionado la casa número 1 de la calle Alonso Poves mediante el pago de un alquiler anual de 2400 pesetas a partir del mes de julio. La casa perteneció en su tiempo a la familia de los Zambrana y a Dª carmen Cuadros y estaba construida en los terrenos del castillo de Linares pasando a finales del siglo XIX a propiedad de don Francisco Ochoa Rivero y Don Juan Rodríguez Díaz quienes ya en los primeros años del siglo actual la vendieron a la congregación de Las Esclavas del Sagrado Corazón. Ello obligó a un nuevo traslado del Asilo a la llamada “casa del torreón” de la calle del Rosario, sede actual del Museo Arqueológico. El traslado tuvo lugar mediado del año de 1906 permaneciendo allí hermanas y asilados hasta el mes de agosto de 1917 en que por fin tuvieron una sede definitiva en el domicilio actual gracias a la generosidad de los Marqueses de Linares. Veamos como consiguieron las religiosas Mercedarías el edificio actual.
Parece ser que en principio los Marqueses de Linares solo tenían proyectada la construcción de un Hospital dedicado preferentemente a las clases trabajadoras más modestas de la población. Pero al tener noticias las religiosas de la Merced de los buenos sentimientos de Don José de Murga y D.ª Raimunda de Osorio y considerando que su fundación asistencial a los trabajadores podía quedar incompleta si no se extendía a garantizarles en lo posible una existencia digna y decorosa en los últimos días de su vida a los más desamparados, así decidieron exponérselo a los benefactores de nuestros dos centros benéficos solicitando al efecto una entrevista en ocasión de sus periódicas estancias en Linares. Esta tuvo lugar en el palacio ya desaparecido de la calle que lleva su nombre. Expuestas las peticiones por la Superiora Mercedaria posiblemente se hallaban todavía en el caserón de la calle Quintana pues la entrevista debió de tener lugar entre 1890 y 1900 – los Marqueses les respondieron afirmativamente unas palabras que recogimos de una anciana empleada del Asilo de aquellas fechas: Váyanse Vdes. Tranquilas que también se construirá un edificio para Asilo de Ancianos en Linares.
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Del cariño y atención que pusieron los marqueses en la realización de los dos centros – que no pudieron ver terminados por haber fallecido ambos antes de su construcción – da fe el testamento que otorgaron en el cual se advierte que “si no quedaran con el tiempo ninguna de las
instituciones creadas por él, todo el valor de las mismas pasaría, enajenando dichos bienes al Hospital Asilo de Linares y solamente en el caso de que éste desapareciera, todos los bienes pasarían a los pobres y a distintas beneficencias”.
Las obras del Asilo y del Hospital dieron comienzo oficialmente el 9 de abril de 1905 en que se colocó y bendijo la primera piedra asistiendo a dicho acto el Ayuntamiento en Corporación, la banda de música, el clero de las dos parroquias y el Obispo de la Diócesis monseñor Castellote. Destaquemos como dato curioso el valor de las obras del Asilo cuyo presupuesto ascendió a la cantidad de ciento cincuenta mil pesetas de las de entonces, dejándole para garantizar su supervivencia y continuidad una renta anual de diez mil pesetas con las que hasta la paulatina devaluación de la moneda, las Hermanas Mercedarias atendían no tan solo a ancianos, si no también a los niños abandonados en su Casa-Cuna.
Si el testimonio cristiano de las religiosas Mercedarias ha sido permanente durante el transcurso de estos 126 años ejerciendo así “un servicio omnímodo de Caridad en orden a la plena liberación de los hombres”, como preceptúa el capitulo I de sus Constituciones, bien es cierto también que este ejemplo que les inspiró su fundador es unánime y popularmente reconocido por todos los linarenses sin discusión alguna. Hoy las Mercedarias que a través de sucesivas generaciones han atendido al Asilo linarense son con los ancianos allí acogidos una porción viva y entrañable de la historia de Linares, la Ciudad antaño minera y trabajadora, alegre y sufrida que atrajo hacia ella un buen día del año 1884 a esta benemérita Congregación de la Iglesia de Cristo.

¡Por muchos años!

J. Sánchez Caballero
Cronista Oficial de la Ciudad

Antonio del Arco Sánchez (Linares 1954). Asesor Comercial de Radio Linares, TV Linares, Diario Jaén. Presidente del Colectivo Cultural y Deportivo "Rincón Minero" colaborador articulista del periódico La Voz de Linares. Presentó un programa deportivo en TV Linares, "Deporte para Todos". Conocedor de las raíces de Linares.

2 Comentarios

  1. Me parece una historia,muy interesante que no conocia a pesar de llevar muchos años viviendo en Linares.Espero que se siguan contando este tipo de hechos que contribuyen a tener un conocimiento mas extenso de nuestra historia,de la cual creo que la mayoria de Linarenses,desconocemos y de que deberia de fomentarse mas este conocimiento,ya que en muchas ocasiones conocemos mas de la historia,de España o de otras naciones que de la ciudad donde vivimos.

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