Desesperanza
Yo tenía una casa de ventanas cerradas. Día tras otro las abría para que el sol entrara. Siempre oscura mi […]
Yo tenía una casa de ventanas cerradas. Día tras otro las abría para que el sol entrara. Siempre oscura mi […]
Un poema de esos «raros» que nace de algún lugar del corazón y cuyos versos gritan a través de las venas, recorren las arterias a galope vivo y es imposible silenciarlos o frenar su impulso…
Miro por la ventana y la vida sigue… sigue su ritmo ajena a la aflicción que nos causa en el corazón la pena tan grande de ver a un hermano sin aliento de vida…