Amanecía el Jueves Santo linarense con un radiante y brillante sol que reinó en todo lo alto de un cielo azulado y “limpio” de nubes. En definitiva, un tiempo primaveral que invitaba a vivir y disfrutar de las tres procesiones que salieron en Linares. El ambiente se palpaba, en las calles, desde primera hora de la tarde, ya que miles de vecinos y visitantes esperaban, con ilusión, los diferentes cortejos.
La primera cofradía en efectuar su recorrido penitencial la ciudad fue la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de los Dolores. La cofradía trinitaria, establecida canónicamente en la iglesia de Santa María la Mayor, gozó de un importante atractivo y elevada expectación este año, ya que volvió a celebrar, tras dos ediciones sin hacerlo, el tradicional acto de la liberación de un preso.
Concretamente, fue una mujer de 47 años la protagonista del indulto, el cual fue concedido por el Consejo de Ministros, tras la petición formal que realizó la cofradía linarense. La reclusa “liberada» cumplía condena en el Centro Penitenciario de Jaén por un delito menor y aún le quedaban quince meses para obtener la total libertad. Sin embargo, gracias a los trámites ejecutados por la Hermandad del Rescate y Francisco Hidalgo, miembro de la misma, podrá iniciar su proceso de reinserción social.
Con solemnidad y emotividad se vivió el acto de la liberación, que fue seguido por una marea de personas que abarrotaron, por completo, la lonja de Santa María, la Plaza del Ayuntamiento y la calle Carnecería. El escenario elegido fue, como marca la historia, la puerta del edificio del Pósito, ya que dicho recinto fue la antigua cárcel de Linares. Así, un representante del Centro Penitenciario de Jaén leyó el auto del indulto y, tras esto, la reclusa se situó detrás del paso de Nuestro Padre Jesús del Rescate, vistiendo un escapulario que le cubría el rostro para, así, mantener su anonimato.
Sin duda alguna, este fue uno de los momentos cumbre de la cofradía trinitaria en las calles, aunque también llegaron otros muchos, como su paso por las añejas calles del Casco Antiguo o la Carrera Oficial. Tras el Cristo, el paso de palio de María Santísima de los Dolores acompañó a su Hijo, esplendorosa y bella, siendo mecida gracias al trabajo y buen hacer de su cuadrilla de costaleros. Como es habitual, la Banda de Cabecera fue otro de los grandes atractivos de esta procesión.












































