La verdad es que al ponerme a escribir este artículo me pasan muchas cosas por la cabeza y eso me hace recordar, lo hago a menudo, a Elizabeth Gilbert, la autora del libro y posterior película “Come, reza, ama”, que tiene de interesante esa búsqueda personal y espiritual que todo ser humano pretende alguna vez en su vida. Ella decía en una de sus conferencias, que antes de ponerse a escribir, y a mí me pasa, la cabeza es un hervidero de ideas que como pájaros, o vencejos al anochecer, eso es cosa mía, revolotean eufóricos, locos y ajenos a tu interés por atrapar al menos uno. Lo que ya sí decía claramente es que cuando uno de ellos se para frente a nosotros, la inspiración es como un viento que tienes que saber reconocer y que si estás plácidamente bajo un árbol, hay que echar a correr para llegar antes que él dónde tengas un lápiz y un papel para atraparlo. Si no lo haces, lo has perdido irremediablemente. Luego ya viene el trabajo, las horas construyendo la historia, para que siempre esa inspiración te encuentre trabajando. Por eso escribir, ser escritor o escritora, no es hilvanar más o menos bien algunas palabras que signifiquen algo, sino amar la creación, sacarle el jugo hasta el máximo, tener pasión por escribir y ocupar el tiempo en este oficio tan gratificante.
Pues así pasa a veces, pasan por mi mente ahora la satisfacción por la mejoría de Teresa, contagiada de Ébola, pero hay mucho dicho ya sobre ello; también la retirada de Artur Mas de su sueño independentista que, al contrario, todavía queda mucho por decir. Podría hablar de ambas cosas pero me pasaría o no llegaría, así que mirando el calendario me he encontrado con que hoy se celebra el Día Internacional contra la pobreza y me ha parecido que no podía pasar por ello máxime cuando este vencejo se ha dejado coger llenando mi ánimo de silencio y pesadumbre.
Pero ¿qué puedo decir de la pobreza cuando la indignación por las tarjetas opacas nos ha dado en la misma línea de flotación? Estábamos en el camino de reconocer la corrupción, de intentar que la lenta justicia vaya dando con los corruptos en la cárcel, de que la transparencia se vaya visiblizando, y nos encontramos con algo aún peor si cabe. Personas sin escrúpulos están gastando a manos llenas mientras el país se va sumiendo en la pobreza, mientras familias pasan mal con 400 Euros, mientras niños no están bien alimentados, mientras no hay trabajo que dignifique a la persona, mientras gente duerme en el coche o a la intemperie, mientras estafan con las preferentes, mientras no hay para comer. Eso pasa en muchas familias españolas mientras estos, no sólo codiciosos sino inmorales, se llenan las manos de billetes que gastan por gastar. Yo siempre digo, cuando los veo, la cara dura que tienen y que la cárcel no es remedio para ellos sino el desprecio público, el desprecio público absoluto, apestados de la sociedad, no dignos de perdón ni siquiera de comunicación con ellos. Nada, ni agua.
Para que no parezca que elucubro sin pisar tierra, voy a contar algo. En la parroquia de la Santa Cruz se pone a pedir un hombre al que veo a menudo. Es un hombre silencioso que sólo alarga su vasico vacío y que tal vez se siente algo mejor si tiene unos cuantos euros. Sigo. Sabemos que frente a esta iglesia está el centro ocupacional Miguel Blesa, frente a frente, la casualidad no existe y menos para un escritor. Pues bien, el otro día quise hacer un viaje con mi mirada. Veía a este hombre, humilde, humillado, necesitado y prudente y levantando la mirada veía otro nombre vergonzante para Linares, que ya en su día pedí públicamente que lo quitaran de la vista: Miguel Blesa. Todo frente a mis ojos. Entonces pensé, sentí, que ese nombre de hombre atildado, orgulloso, repelente, antipático, que se ha gastado millones de euros en cacerías, comilonas y cosas superfluas que hubieran solucionado la vida de miles de familias no se merece ser expuesto públicamente con la pretensión de hacer bien a los discapacitados. Vuelvo a pedir que ese nombre lo quiten de la vista y a bombo y platillo. Es un ladrón. Un inmoral. No soporto verlo en una calle de Linares, a ver si ya me hacen caso las autoridades. Y lo seguiré diciendo. Me avergüenza y me indigna.
Bueno, después de esta experiencia no se me quitó la indignación ni la pena, sólo recordé la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Y deseé que se cumpliera, que ese nombre caiga estrepitosamente y que ni agua pueda pasar de uno a otro.











El 19 de junio de 2013 la Audiencia Provincial de Madrid anula el caso Blesa y acusa al juez Elpidio José Silva de haber abierto una “causa general” contra el expresidente de Caja Madrid, esta decisión implica la salida de la cárcel del Sr. Blesa. En enero de este año, El Tribunal Superior de Madrid abre juicio contra el juez Silva por creer que en la investigación sobre D. Miguel Blesa hubo “situación obvia de abuso”. Diez meses más tarde, El (TSJM) ha condenado a D. Elpidio José Silva a 17 años y medio de inhabilitación por haber prevaricado de forma continuada y haber encarcelado indebidamente en dos ocasiones al expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa. No sé si el juez actuó incorrectamente o lo ha engullido el poder que el Sr. Blesa y su entorno tienen.
Desde su ciudad natal, Linares, se propuso que se retirase el nombre al edificio del Centro Ocupacional de la asociación AINPER (Asociación integradora de personas con discapacidad psíquica de Linares), que más del 80% lo financió la Obra social de Caja Madrid.
Pero el agradecimiento a Caja Madrid, no debe impedir que si un señor que está siendo investigado por la posible actuación delictiva en la comercialización salvaje de las preferentes y la deuda subordinada, que afecto a más de 300.000 personas con la pérdida de importantes cantidades de dinero e imputado por el sistema de tarjetas de crédito opacas, como supuesto autor de un delito continuado de administración desleal. Se pida y se consiga que se cambie el nombre al edificio de AINPER y si la imputación concluye en condenas, pidamos también la devolución de lo defraudado y el cumplimiento total de la condena.
Estimada señora: Muy de acuerdo con usted, pero ese desprecio público que usted desea, solo llegará de una pequeña parte de la población. No llegará de los suyos. No llegará de los militantes del PP. No llegara ni tan siquiera de los militantes del Psoe; pues se han vuelto todos muy comprensivos, por aquello de que en todas partes «cuecen habas».
Por otra parte, esta sociedad está corrompida de una forma brutal y escandalosa. Solo les preocupa decir el «y tu más, y el todos son iguales», para justificar su inanición.
Mucha gente está esperando un aire nuevo y fresco, pero no le quepa la menor duda, que es por egoísmo y por necesidad. Cuando acabe esa necesidad, todo el mundo otra vez a lo suyo y a mirar para otro lado. Ya no les preocupará la corrupción y los corruptos habrán aprendido nuevas fórmulas para que así no los pillen.
Disculpe mi pesimismo. Un saludo
Bochornoso que la asociación AINPER siga manteniendo el nombre de Miguel Blesa. Acaso es un humanista?. Acaso es un científico, que haya estudiado para conseguir mejor calidad de vida de los discapacitados?. Acaso ha ayudado desinteresadamente a algún colectivo?. Acaso era su dinero?. Acaso cualquier padre o madre de un discapacitado, no lo merecería mucho más? Acaso..Acaso..Acaso…
Cuándo dejará esta sociedad de comportarse como barrigas agradecidas, hacia aquellos que ostentan el poder? En vez de exigir todo lo que es de justicia.