Dentro de las actividades que se han preparado dentro del Consejo Local de la Mujer, para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres, Mujeres Vecinales de la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce representó en el día de ayer en el Salón de Plenos de la Estación de Madrid una dramatización majo el título «No dejemos que mueran», en la que se representó el que fue el intercambio dialéctico entre Clara Campoamor y Victoria Kent previo a la votación en 1931 con el que fue posible el Sufragio Femenino.
En el vídeo de cabecera podéis ver cómo transcurrió esa dramatización. En el siguiente enlace podéis ver todas las actividades preparadas desde el Consejo Local de la Mujer para conmemorar el 8M.
El sufragio femenino
Al proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada (en 1931 las mujeres podían ser elegidas, pero no ser electoras) por el Partido Radical, al que se había afiliado por haberse proclamado éste «republicano, liberal, laico y democrático»: su propio ideario político.
Formó parte de la Comisión Constitucional encargada de elaborar el proyecto de la Constitución de la nueva República e integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, a menudo llamado “voto femenino”. Consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las Cortes españolas.
La izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no querían que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista puso frente a Clara a otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate fue extraordinario y Campoamor fue considerada como la vencedora. Finalmente, la aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la minoría de derechas, gran parte de los diputados del PSOE –excepto el sector encabezado por Indalecio Prieto– y algunos republicanos.
Proféticamente, ni ella ni Victoria Kent consiguieron renovar sus escaños en las elecciones de 1933. En 1934 abandonó el Partido Radical por su subordinación a la CEDA y los excesos en la represión de la insurrección revolucionaria en Asturias. Pero cuando ese mismo año, intentó (con la mediación de Santiago Casares Quiroga) unirse a Izquierda Republicana (fusión de radicalsocialistas, azañistas y galleguistas), su admisión fue denegada. Entonces escribió y publicó, en mayo de 1935, Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, un testimonio de sus luchas parlamentarias.
Fuente: Wikipedia












Que rollo de estas señoras repasando cosas de hace 80 años. Pensemos en futuro no en el pasado. Que las mujeres reclamen hoy justicia y libertad está bien, pero con argumentos de hace casi un siglo, muy triste y algo patético. Sólo el trabajo remunerado garantiza la independencia y la libertad. Menos politiqueo y más trabajo
Me da pena ver como una mujer siente tan poco respeto por dos precursoras de los derechos y libertades femeninas -cada una con una opinión, perfectamente entendible ambas-, esgrimiendo el yá tan manido argumento de que son cosas anticuadas (Siempre el mismo rollo para enmascarar que,lo que realmente no quereis,es avanzar en libertades,derechos y justicia social)
Seguramente sea más importante un concurso de paellas…..¡¡Donde va a parar!!…..
Arlekin, vete a Cuba y a Venezuela y les haces unas cuantas bufonadas a tus jefes ideológicos.
Amigo y sin embargo desconocido Arlekin, es de pena lo poco que se utiliza las entendederas y la razón, como si lo que la humanidad ha avanzado en todos los órdenes, no hubiese sido fruto del esfuerzo, trabajo, sacrificio y lucha de muchas personas y colectivos, y en el caso de las mujeres mucho más acusado su esfuerzo. Claro que la charla sobre Mujeres Importantes, dada por una antigua parlamentaria del PP (con motivo del Día de la Mujer), empezaba por las Reinas, que posiblemente lucharon por la igualdad y los derechos de todas las mujeres y yo no me había enterado. Eso si es moderno y no es politiqueo. Saludos feministas y revolucionarios.