Como la casualidad no existe me encanta haber puesto este título, más prosaico pero que me recuerda al más poético de “Confieso que he vivido”, de Pablo Neruda, aquel que quiso escribir, y escribió, “los versos más tristes aquella noche conjurando lo corto que es el amor y lo largo que es el olvido”. Gran verdad es.
Bueno, pues me encantaría seguir por ahí, pero voy a dar un giro total, porque ahora toca otra cosa, ahora toca hablar de la campaña de la aceituna, del aceite y de sus problemas y conquistas, porque estamos en Jaén, en el primer país productor del mundo pero, creo yo, que en el que menos se entiende, menos se valora, menos se preocupa, en el que menos profundiza en esas raíces milenarias, exceptuando, desde luego, a personas que sí saben de lo que hablan y que a mí me emociona escuchar.
Pero así se escribe la historia, que el caso es pretender que fuera de nuestro país se valore y se consuma nuestro aceite, porque es lo mejor del mundo, porque realmente sus propiedades son únicas, cuando nosotros no resistiríamos ni las más someras preguntas sobre nuestro oro verde. Y en este momento en el que quiero hablar de él, de nuestro aceite, me he dispuesto a enterarme de algo de una vez. Es algo que no comprendo cómo se me ha pasado aunque sé que hay personas que lo veneran y que me lo han transmitido en vena por amistad, ese ha sido el detonante para que me ponga las pilas. Al fin y al cabo por amor a mis amigos y a la tierra que lo genera.
Me pasa también en mi tierra de origen, no crean, no entiendo de leche, pero escucho y por lo menos ya sé que no todos los aceites son iguales, como tampoco todas las leches son iguales. Las hay hasta malas.
Sabemos que nuestro aceite es buenísimo para la salud, en todas sus manifestaciones. Lo que quizá no sepamos es que nuestra provincia es toda ella un mar de olivos, de hileras verdes, de árboles milenarios, por encima de cuyas copas sí le daríamos la vuelta con vista humana. Saber que hay más de 66 millones de olivos y que los principales pueblos productores son Úbeda, Villacarrillo, Martos, Baeza y Vilches y que tenemos tres denominaciones de origen, tal vez lo sepamos menos. Ahora, que nuestras variedades de aceite son el Arbequina, Picual y Cornicabra, sólo nos suena, al menos a mí. Pero me he enterado de que entre todos nos equilibran. El Arbequina es dulce y delicado, con un sabor frutado y dulzón, respeta, no tapa los sabores. El Picual, que es del que más he oído, es el más ácido, amargo y picante, con más fuerza y cuerpo. Quizá era el que me hacía probar con el dedo, en la almazara, un amigo-hermano, al que yo le decía, cayéndome del ídem: “Pero sabe a árbol, a madera, a hierba…”. Ya por último, el cornicabra equilibra, entre fuerte y delicado, dulce y amargo, que realza los sabores, que nos deleita en los desayunos y ensaladas…
Hasta ahí lo aprendido y consecuentemente desear que esta campaña vaya bien, que me alegro de que las mujeres cobren lo mismo que los hombres, unos 50 Euros por 6 horas de trabajo, que la aceituna sea buena, no que parece que viene seca y fría, y que la comercialización nos beneficie es este monocultivo que es el único que tenemos.
Pero mi opinión la reservaba para lo último. Desearía que la campaña no fuera pan para hoy y hambre para mañana en lo relativo al trabajo para los que no tienen y que lo esperan como agua de Enero. Desearía que una actividad frenética, todo el año, llenara la provincia: cuidados, almazaras, plantas envasadoras, comercialización, distribución y más cosas que a otros se les ocurrirá más que a mí. Que todo esté aquí, que todo salga de aquí, que se reconozca el aceite que es de aquí. No sé si me explico, no quiero salir de nuestra provincia y no saber, cuando miro los estantes de las tiendas, cual es nuestro aceite, qué parte de mi dinero se queda aquí, cómo puedo “hacer patria” por puro amor. Y no sólo porque lo necesitemos, que lo necesitamos, sino porque no se pueden poner puertas o vayas a las fidelidades. Sólo diría, para terminar con los poetas, que “Jaén se debería levantar, brava”, pero de verdad. Hacia los retos, hacia las incomodidades, hacia el emprendimiento, hacia la inquietud empresarial, hacia la invasión verde del mundo. Con un par, dejar de mirar el cielo sólo como agricultores, con todos mis respetos. Ahí tendríamos trabajo o podríamos invertir, aún a riesgo de perder. Lo que se dice ponerse las pilas en serio, no cómo lo he hecho yo, aunque haya recurrido al abrazo antes que a Internet.











Mercedes, un generoso artículo acerca del oro verde. Generoso y real al mismo tiempo.
Somos muchos los andaluces y sobre todo los giennenses que estamos en tu onda, en la onda de hacer patria, de nuestro oro líquido.
Coincido totalmente contigo.
La Hacienda La Laguna de Baeza, tiene más de 20 habitaciones (es también hostal-residencia rural) en la que cada una, tiene una placa en la puerta que da nombre a un tipo diferente de aceituna.
Para mí, la decisión de la Unión Europea de incentivar al olivar por número de estacas de una finca y no por nº de kilos de producción de aceituna, es lo que se ha cargado el olivar, amén de los listos de turno, que lejos de trabajar sus olivas, han estado y están, en la picaresca de las subvenciones.
Como quiera que no deseo hacer un artículo paralelo paro aquí.
Me pregunto si la comercialización que se ha hecho con el jamón ibérico a nivel internacional, no se podría haber hecho con nuestro aceite, que vendemos a los italianos, lo mezclan con aceites de muy inferior calidad y colocan en las etiquetas: «Made in Italy» vendiéndolo como de primera calidad.
No se cuándo espabilaremos, porque tal como está planteado el tema del olivar, es pan para hoy y hambre para mañana.
El tema del aceie es problemático desde su origen. Lo primero es que ni los españoles, ni los andaluces, ni los jienneses somos los mayores consumidores de aceite y, además, el uso fundamental que le damos no es el más saludable. Por otro lado la recolección tradicional es, precisamente, la mayor lacra para su comercialización. Las fincas preparadas para la recoleccion intensiva son las que están haciendo inviable que el precio del aceite de Jaén sea competitivo. Otra historia ha sido el tradicional inmovilismo e incultura económica del productor, de ahí que hayamos perdido los mercados internacionales, pues vendiamos el aceite en vez de invertir en ‘la marca’. Ya es demasiado tarde para arreglarlo todo, o sea, conformemonos con lo que tebnemos y a lo que nos va a quedar…oro líquido que no hemos sabido aprovechar, ojo, sí cultivarlo, pero no sacarle el partido que tenía. Una pena
Mercedes para no entender de aceite, según confiesas, has hecho una fotografía que proyecta con bastante precisión la situación del sector del aceite de oliva.
A continuación, transcribo parte del escrito que la asociación “Alianza Aceite de Jaén”, que tengo el honor de presidir, entregó a D. Miguel Arias Cañete en un acto celebrado en Jaén en el mes de Marzo de 2012 y que no ha merecido ni siquiera una respuesta o un comentario por su parte.
“Desde la alianza entendemos que deberíamos trabajar por un modelo basado en la orientación no hacia el producto sino al mercado, es inútil producir bien y aun fabricar mejor si no se sabe vender.
El crecimiento de la obesidad infantil en España es espectacular y preocupante: si hace 15 años, el 5 por ciento de los niños españoles eran obesos, esta proporción es ahora del 16 por ciento. En la Unión Europea, sólo Gran Bretaña nos supera. De las tradicionales, dieta mediterránea y dieta del Atlántico hasta la actualidad se han producido cambios de hábitos; y los españoles han incorporado alimentos más ricos en grasas y azúcares propios de las comidas rápidas. Analizando los balances de campaña de la Agencia Aceite de Oliva, hemos bajado en la demanda nacional de 615-630 millones de kilos anuales, hace 9-10 años a 530-550 millones de kilos cada uno de los últimos cuatro años. ¿Se podría atribuir a un cambio sustancial en los hábitos de consumo de nuestros niños y adolescentes?
McDonald ha duplicado las ventas en España en los últimos diez años y va a ampliar su número de establecimientos cuando la mayoría están reduciendo su actividad por la crisis. ¿Tendrá relación con la disminución del consumo de aceite de oliva virgen?
Debemos actuar sobre el mercado con las herramientas que nos brinda, aumentar la promoción, a través de la Interprofesional, puede ser un buen revulsivo para nuestros Aceites de Oliva, Vírgenes y Vírgenes Extra, diferenciando sus efectos mediante una correcta comunicación y visualización, resaltando la ventaja competitiva que ofrecen frente a todos sus sustitutivos, que no es otra que nuestro producto es el más saludable de todos”
En una comida de trabajo hace muchos años, por el 1974 o 1975 el Director General de la entidad bancaria en la que trabaja, un sevillano muy saleroso, comento que el aceite de oliva, pasados 25 años, se vendería en las farmacias, lo que no sabía era lo de las subvenciones de la CEE, pero no iba muy desencaminado.
El aceite llega al consumidor a un precio bastante mas bajo que el de su coste real, incluido el beneficio lógico y mesurado que ha de tener cualquier fabricante y comerciante, lo que desconoce el consumidor es que realmente el aceite le sale bastante mas caro pues las subvenciones, salen de sus impuestos.
La insolidaridad entre los olivareros es el principal problema que tiene el aceite,, la falta de unión de los mismos, objetivo que intento realizar hace años el Sr. Chaves, cuando era Presidente, es lo que impide una comercialización internacional y también nacional, viendo como ganan cuota de mercado otros tipos de aceites en el mercado nacional..
Este mar de olivos que tenemos en Jaén, nuestra mayor riqueza, tenemos que saber que solo con ahínco y trabajo puede salir adelante. Redes comerciales por todo el mundo y como bien dice Sra. Rueda plantas embotelladoras en nuestra tierra harán que nuestro producto se valore, y me atrevería a pedir que en un plazo no muy largo, se eliminen las subvenciones, bien por kilos, bien por planta, dado que el origen de esas subvenciones es ayudar y fomentar el cultivo del olivar y en su inmensa mayoría, han acabado invertidas en pisos en las costas andaluzas.
Por último y juntando nuestra crisis particular de Linares, con el olivar, quisiera que toda la maquinaria que necesitan los olivareros, desde tractores, desbrozadora, cosechadoras, etc., se pudiesen fabricar en las naves de nuestra llorada SANTANA, a fin de cuentas sus inicios fueron para fabricar maquinaria agrícola.
Es de vergüenza propia, ver en las Feria de Expooliva, maquinaia de todas las procedencias del mundo italiana, polaca, alemana, sueca incluso de china. Esa si seria una buena iniciativa.
LO peor del olivar es Asaja y el caciquismo y división de las cooperativas.
http://www.andalucesdiario.es/provincias/jaen/la-reforma-de-la-pac-sera-la-ruina-de-400-000-hectareas-de-olivar-de-montana/