El Pabellón Municipal Julián Jiménez albergó en la jornada de ayer la primera toma de contacto para las personas inscritas en la segunda edición del programa ‘Linares en forma’, una consolidada iniciativa de salud comunitaria orientada a la promoción de la actividad física reglada y los estilos de vida activos. Articulado dentro de las directrices estratégicas del Plan Local de Salud, el proyecto desplegará un itinerario de diez semanas enfocado de manera directa en la franja poblacional de entre 35 y 60 años, concebido para erradicar el sedentarismo e integrar el ejercicio físico en la rutina diaria mediante una metodología híbrida que combina el entrenamiento presencial, el soporte en plataformas digitales y el seguimiento individualizado.
Tras el éxito alcanzado durante la experiencia piloto, la convocatoria ha ampliado su capacidad hasta las 120 plazas, reservando la mitad de ellas en exclusiva para nuevas incorporaciones con el fin de favorecer el relevo de participantes, estableciendo además una lista de espera para cubrir eventuales vacantes. Desde la organización, Hervás ha remarcado la exigencia y el compromiso necesarios para completar el ciclo formativo, que alternará sesiones presenciales en el Polideportivo Municipal de San José con pautas de trabajo autónomo en red. Para optimizar el rendimiento de los recursos públicos, se aplicará un criterio de continuidad riguroso que solo contemplará una falta de asistencia a lo largo de todo el programa, habiéndose excluido del proceso de selección a aquellos antiguos inscritos que incurrieron en abandonos o faltas reiteradas en la edición anterior.

El calendario formativo queda vertebrado en dos turnos de trabajo que entrenarán en el Polideportivo de San José de 20:00 a 21:00 horas, distribuidos entre los lunes y los miércoles. Tras una sesión inaugural conjunta que ha supuesto el punto de partida oficial, cada grupo pasará a desarrollar sus sesiones semanales ordinarias. La intervención cobra especial relieve al dirigirse a un estrato demográfico frecuentemente condicionado por la sobrecarga laboral y las cargas familiares, un contexto propicio para la inactividad motriz que incrementa la vulnerabilidad ante patologías crónicas no transmisibles como la diabetes de tipo 2, la hipertensión arterial, las dislipemias y los trastornos cardiovasculares, contribuyendo de paso a reducir la presión asistencial futura en la atención primaria local.
En el plano metodológico, ‘Linares en forma’ sitúa en el centro de su planificación el trabajo metódico de la fuerza muscular adaptada, rompiendo con la concepción tradicional de priorizar únicamente el ejercicio cardiovascular en la etapa madura. Avalada por la evidencia médica, la inclusión de rutinas de fuerza supervisadas busca contrarrestar la sarcopenia —el declive progresivo e involuntario de masa y potencia muscular asociado a la edad— y prevenir la desmineralización ósea que conduce a la osteoporosis. A través de este estímulo neuromuscular continuo, los participantes no solo logran mejorar su regulación metabólica y calórica o mitigar dolencias articulares y posturales, sino que afianzan su autonomía funcional y sientan las bases biomecánicas precisas para consolidar un envejecimiento pleno, dinámico y saludable.








