El concejal-delegado de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Linares, Antonio Luis Hervás, ha presentado junto a Daniel Heredia, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, la segunda edición del programa municipal ‘Linares en forma’. La iniciativa, articulada dentro de las directrices del Plan Local de Salud, se dirige de manera específica a vecinos con edades comprendidas entre los 35 y los 60 años con el objetivo primordial de erradicar el sedentarismo, afianzar pautas de vida activa e integrar el ejercicio físico pautado en la cotidianidad de la ciudadanía a través de un modelo híbrido que fusiona deporte presencial, herramientas tecnológicas y seguimiento individualizado de la salud.
Tras la excelente acogida registrada durante la experiencia piloto del ejercicio anterior, la convocatoria eleva su oferta hasta las 120 plazas, reservando 60 de ellas en exclusiva a personas de nueva incorporación que no hayan formado parte de la primera edición. Ante la previsión de que la demanda rebase el cupo fijado, el consistorio dispondrá una lista de espera para suplir las posibles vacantes que pudieran surgir a lo largo del proceso. Hervás ha hecho hincapié en el compromiso ineludible que requiere la participación en este itinerario de diez semanas, que combina sesiones prácticas en el Polideportivo Municipal de San José con trabajo autónomo guiado a través de plataformas en línea. Con el propósito de asegurar la máxima adherencia y el óptimo aprovechamiento de los recursos públicos, la organización aplicará un riguroso criterio de continuidad: solo se admitirá una falta de asistencia —justificada o no— durante todo el ciclo formativo, quedando excluidos del proceso selectivo aquellos antiguos inscritos que el año pasado abandonaron la plataforma digital o faltaron reiteradamente a las convocatorias presenciales.
El calendario lectivo quedará distribuido en dos grupos de trabajo que acudirán al Polideportivo de San José en la franja de 20:00 a 21:00 horas, entrenando los lunes o los miércoles respectivamente. El pistoletazo de salida se llevará a cabo de manera conjunta con una sesión inaugural compartida el próximo miércoles 14 de octubre, a partir de la cual cada turno pasará a ejercitarse en su jornada semanal preestablecida.
La consolidación de ‘Linares en forma’ responde a una necesidad estratégica de salud pública en el municipio. La franja demográfica situada entre los 35 y los 60 años coincide habitualmente con el periodo de mayor sobrecarga laboral y familiar, un contexto vital que suele relegar el cuidado físico a un plano secundario y propicia un marcado sedentarismo. Fomentar una cultura activa en este segmento poblacional resulta determinante para frenar el auge de enfermedades no transmisibles de alta prevalencia urbana, tales como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2, las dislipemias, la obesidad y los accidentes cardiovasculares, aliviando de forma paralela la presión asistencial futura en la atención primaria linarense.
Dentro de esta visión contemporánea del entrenamiento orientada a la salud, el programa sitúa un énfasis especial en el trabajo de fuerza muscular, desterrando el viejo mito de que la preparación física en la madurez debe limitarse a ejercicios puramente cardiovasculares o aeróbicos. La evidencia biomédica confirma que, a partir de la cuarta década de la vida, el organismo experimenta una pérdida progresiva e involuntaria de masa, fuerza y funcionalidad muscular conocida como sarcopenia, a la que con frecuencia se suma una desmineralización ósea que puede desembocar en osteopenia u osteoporosis. Incorporar de forma metódica ejercicios de fuerza adaptados —mediante cargas progresivas, bandas elásticas y autocargas corporales guiadas por profesionales titulados— permite frenar este deterioro biológico, estimular la síntesis proteica en el tejido muscular y mejorar la densidad mineral del esqueleto, reforzando las articulaciones y reduciendo sustancialmente los dolores crónicos de espalda y cervicales derivados de posturas laborales continuadas.
Asimismo, el estímulo de la masa muscular actúa como un regulador endocrino fundamental, incrementando el gasto calórico basal y mejorando de manera notable la sensibilidad periférica a la insulina, lo que optimiza el metabolismo de la glucosa y de los lípidos en sangre. Lejos de ser una disciplina orientada exclusivamente a la estética o al rendimiento de élite, el trabajo de fuerza muscular en la edad adulta y madura se erige en el factor preventivo más determinante para preservar la autonomía funcional a largo plazo. Al fortalecer el núcleo corporal y la cadena motriz, los participantes no solo ganan vitalidad inmediata para afrontar las exigencias de su jornada laboral y doméstica, sino que blindan su organismo frente al riesgo de caídas, fatiga prematura y situaciones de dependencia sobrevenida, afianzando un envejecimiento saludable, activo y con plenas capacidades en la sociedad linarense.







