Tras la descarga inicial de rock mestizo, la noche en la antigua Estación de Madrid elevó su pulso hacia terrenos épicos con la comparecencia sobre las tablas de Mägo de Oz. La veterana formación madrileña, auténtico referente y estandarte del folk metal en lengua castellana desde su eclosión a finales de los años ochenta, tomó el relevo en el doble cartel de la Real Feria de San Agustín 2026 para ofrecer un recital mayúsculo que desató la euforia de miles de almas congregadas en el recinto ferroviario.
El concierto se convirtió en una demostración incontestable de maestría instrumental, potencia sónica y vigor escénico. El grupo desgranó lo más granado de una trayectoria artística fraguada a golpe de violines celtas, flautas y afilados acordes de guitarra eléctrica, un universo sonoro inconfundible que ha dejado una huella imborrable en el panorama musical hispanoamericano. El público linarense vibró con una entrega absoluta al escuchar himnos legendarios que marcaron época, como la trepidante Molinos de viento, la mística de La leyenda de La Mancha, la fuerza conceptual de Gaia o la energía incombustible de Hasta que el cuerpo aguante.
El clímax de la velada llegó con los primeros compases de Fiesta pagana, coreada al unísono por una marea de asistentes que convirtió el recinto en una auténtica catarsis colectiva. El paso de Mägo de Oz por Linares se saldó con un éxito rotundo de crítica y afluencia, rubricando una madrugada para el recuerdo y consagrando a la histórica Estación de Madrid como uno de los grandes templos musicales de la Feria de Linares.
























