LOS OTROS CRISTIANISMOS DE LOS QUE NO HABÍAS OÍDO HABLAR (VOL. VII)

Hoy hablamos de un grupo cristiano primitivo del qué quizá hayan oído hablar si tienen algún tipo de relación con el estudio del Jesús de la historia y de los Cristianismos Primitivos: Los Ebionitas.

LOS EBIONITAS:

Representan, según las fuentes patrísticas, una forma de cristianismo profundamente vinculada al judaísmo y muy crítica con Pablo de Tarso. Como en casi todos los casos que venimos estudiando en esta serie, no poseemos escritos ebionitas conservados directamente, y prácticamente todo lo que sabemos procede de autores cristianos que los consideraban heterodoxos.

El término griego Ebionaios / Ebionitai procede probablemente del hebreo/arameo ʾebyônîm, «pobres» o «los pobres». La primera utilización clara del término para designar un grupo cristiano aparece en Ireneo de Lyon, a finales del siglo II. La imagen tradicional es la de un grupo de cristianos judíos que aceptaban a Jesús como Mesías, mantenían la observancia de la Torá, practicaban la circuncisión, respetaban el sábado y otras prescripciones judías, rechazaban o criticaban la autoridad de Pablo de Tarso, tenían una cristología distinta de la que posteriormente se convertiría en dominante, precisamente la de la iglesia de San Pablo y utilizaban alguna forma de evangelio judeocristiano. Pero hablar de «los ebionitas» como si hubieran constituido una única iglesia perfectamente organizada puede ser engañoso. La categoría «cristianismo judío» es en buena medida una construcción historiográfica moderna, y las fuentes antiguas utilizan etiquetas que no siempre podemos identificar con grupos históricos concretos. Por eso, en el estudio histórico, nos planteamos si existieron realmente como un grupo único.

Los principales testimonios antiguos acerca de los ebionitas serían los de Ireneo, en el 180, que dice de ellos que observaban la Torá, rechazaban a Pablo y utilizaban una versión del evangelio de Mateo. Orígenes en el siglo III dice conocer ebionitas que distinguen posiciones diferentes respecto al nacimiento virginal. Eusebio, sobre el 325, recoge testimonios anteriores y los presenta como grupo judeocristiano. Por su parte, Epifanio ofrece la descripción más extensa en sus escritos (375–377) y Jerónimo (Siglos IV-V) conoce grupos judeocristianos y tradiciones evangélicas relacionadas. El problema es que Ireneo, Orígenes y Epifanio no describen exactamente el mismo fenómeno. Por eso la investigación moderna se pregunta si bajo el nombre de «los ebionitas» estamos agrupando diferentes formas de cristianismo judío.

La cristología atribuida a los ebionitas es particularmente importante: Según Ireneo, los ebionitas consideraban a Jesús un ser humano elegido por Dios y rechazaban una concepción de Cristo basada en una preexistencia divina. El debate sobre los ebionitas está directamente relacionado con varias preguntas: ¿La divinidad y preexistencia de Jesús formaban parte del cristianismo más antiguo o fueron desarrollándose progresivamente? ¿Creían en el nacimiento virginal? ¿Qué hay del dogma de la Trinidad?

Ireneo presenta a los ebionitas como personas que rechazaban el nacimiento virginal. Pero Orígenes distingue diferentes tipos de ebionitas y afirma que algunos aceptaban el nacimiento virginal mientras que otros lo rechazaban. Esto demostraría que probablemente no existiera una única cristología ebionita. Podríamos decir que los ebiontas no parecen haber creído ni en la preexistencia de Jesús ni en su divinidad en sentido ontológico, por lo que estarían muy alejados de la cristología del evangelio de Juan (1,1–18), donde el Logos existe antes de la encarnación. Tampoco parece que considerasen a Jesús como Dios en sentido ontológico, su concepción se aproxima más a una cristología de exaltación/adopción donde Dios elige y unge a un hombre, Jesús, y lo convierte en su Mesías con una condición extraordinaria como Mesías, profeta, elegido o Hijo de Dios, pero sin ser Dios preexistente, no aceptaban que Jesús fuera Dios en el sentido posterior de la teología nicena ni consideran el dogma de la Trinidad que aún no se había establecido como tal.

Como dijimos, los ebionitas defendían que los seguidores judíos de Jesús debían continuar observando la Ley de Moisés. Lo que incluía aspectos como la circuncisión, el sábado, las normas alimentarias, el calendario y otras prácticas de la Torá. No consideran necesario abandonar la Torá para convertirse en cristiano ya que Jesús era judío, sus discípulos eran judíos y las Escrituras de Israel seguían teniendo autoridad.

Según Ireneo y otros autores, sí rechazaban las cartas de Pablo y consideraban que se había apartado de la verdadera enseñanza de Jesús. Ante los enfrentamientos de Pablo con Santiago, Pedro y Juan, con judeocristianos de Jerusalén en general, como el propio Pablo describe en su carta a los Gálatas, nos preguntamos si representarían los ebionitas una supervivencia tardía de aquellos sectores que nunca aceptaron la interpretación paulina. No hay evidencia para afirmarlo, pero abre un excelente campo de investigación.

Existe lo que la investigación denomina convencionalmente “el Evangelio de los Ebionitas”, pero no se conserva. Conocemos determinados fragmentos porque Epifanio de Salamina los cita en su obra “Panarion”, capítulo 30. Se trata de una etiqueta moderna, porque Epifanio no lo cita nunca con ese título. Dichos Los fragmentos parecen proceder de un evangelio relacionado de alguna manera con las tradiciones sinópticas, datado a mediados o finales del siglo II. En este supusesto evangelio, Juan el Bautista aparece asociado a una alimentación vegetariana, en contraste con la descripción tradicional de Mateo 3,4. También aparece una tradición en la que Jesús se opone al sacrificio animal, opuesto a la tradición judía, lo que resulta paradójico, cristianos profundamente vinculados a la tradición judía pero críticos con determinadas prácticas sacrificiales del judaísmo. Podría tratarse de una reinterpretación radical de la propia Torá y del culto del Templo.

Por otra parte, Ireneo de Lyon, afirma que los ebionitas utilizaban una forma de Evangelio de Mateo, aunque posteriormente Epifanio de Salamina describe un evangelio judeocristiano diferente, lo que cuestiona la relación tradicional en la investigación establecida entre el Evangelio de los Ebionitas, el de los Hebreos, el de los Nazarenos y el de Mateo.

En los fragmentos del llamado Evangelio de los Ebionitas, Juan el Bautista aparece como vegetariano y se modifica incluso su alimentación respecto a Mateo, lo que ha llevado a relacionar a los ebionitas con formas de ascetismo alimentario, pero hay que evitar la simplificación anacrónica de considerar que los ebionitas eran vegetarianos.

Un fragmento atribuido al Evangelio de los Ebionitas presenta a Jesús rechazando el sistema sacrificial. Simon J. Joseph ha estudiado ha señalado que aparece también en otras fuentes judeocristianas, como la tradición subyacente a las Recognitiones pseudo-clementinas, lo que plantea la hipótesis plausible de que, en el maremagnum de cristianismos primitivos, podía existir un cristianismo que defendiera la Torá pero rechazara el sacrificio del Templo.

Las fuentes sitúan a grupos judeocristianos habitando en diferentes zonas del Levante. La pérdida progresiva de centralidad de Jerusalén, tras su caída en el año 70 a causa de la guerra con Roma, favoreció el crecimiento de formas de cristianismo gentil, lo que pudo marginar a otras formas de judeocristianismo. Así, las últimas noticias importantes que tenemos de los ebionitas, proceden de autores de los siglos IV–V. Epifanio todavía habla de ellos en el siglo IV y después desaparecen progresivamente de nuestras fuentes. ¿Los ebionitas desaparecieron porque la Iglesia triunfante los derrotó?. No exactamente, puede que un conjunto de factores contribuyeran a su desaparición, como la marginación eclesial, la pérdida de Jerusalén como centro político y religioso, el predominio demográfico de cristianos gentiles, el desarrollo de la cristología proto-ortodoxa, la progresiva separación entre judaísmo y cristianismo o la hostilidad de las autoridades cristianas hacia grupos considerados heterodoxos.

La realidad es que sobre los ebionitas históricos tenemos muy poca documentación, no así de lo que dicen de ellos lo heresiólogos como Irineo, Orígenes o Epifanio, que escriben desde una posición polémica. Así, la reconstrucción moderna intentan reconstruir el fenómeno utilizando fuentes patrísticas, evangelios canónicos, evangelios judeocristianos, literatura pseudo-clementina, arqueología, historia del judaísmo del Segundo Templo e historia social del cristianismo.

Desde la perspectiva de Ireneo y Epifanio, eran herejes. Pero desde la perspectiva de la historia de las religiones, no necesariamente, ya que no sabemos si los ebionitas fueron una desviación del cristianismo ortodoxo o una de las formas alternativas de cristianismo que existieron antes de que la ortodoxia se consolidara.

Los ebionitas, como en todos los grupos que estamos analizando en esta serie, confirman que el cristianismo que terminó convirtiéndose en mayoritario no fue el cristianismo original. La investigación moderna sobre el cristianismo primitivo concede mucha importancia a la pluralidad de cristianismos. Bart Ehrman, por ejemplo, presenta a ebionitas y marcionitas como posiciones situadas en extremos opuestos del espectro de los primeros cristianismos.

BIBLIOGRAFÍA:

-Bart D. Ehrman, Lost Christianities: The Battles for Scripture and the Faiths We Never Knew (Oxford University Press, 2003), especialmente el capítulo sobre ebionitas y marcionitas.

-Annette Yoshiko Reed, «Jewish Christianity», Oxford Bibliographies in Biblical Studies. Es especialmente útil para comprender los problemas metodológicos de la categoría «cristianismo judío».

-Petri Luomanen Oxford Handbook of Early Christian Apocrypha. trabajos sobre evangelios judeocristianos y el Gospel of the Ebionites. Oxford University Press.

-Simon J. Joseph, «‘I Have Come to Abolish Sacrifices’ (Epiphanius, Pan. 30.16.5): Re-examining a Jewish Christian Text and Tradition», New Testament Studies 63 (2017): 92–110. (Cambridge University Press)

-Paul Hartog, «Ebionites», Encyclopedia of Christian Civilization (2011), útil como introducción bibliográfica. (Wiley Online Library)

 

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