Linares siempre fue una tierra minera. Hubo un tiempo en que la plata y el plomo generaron riqueza y convirtieron al municipio en una de las ciudades más importantes de este país. Años más tarde, la mítica factoría Santana —que hoy comienza a brotar nuevamente en el lugar del que jamás debió marcharse— tomó el testigo para hacer grande a una sociedad que respiraba ilusión, alegría y poderío. Lo que vino después es de sobra conocido, pero hoy la ciudad puede presumir de estar recuperando ese brillo que siempre la hizo especial. Y es que, aunque ya no se trabaje la plata y el plomo, Linares cuenta actualmente con una auténtica mina de oro: el Tenis de Mesa.
A través de un artículo redactado desde una perspectiva profundamente emocional por el responsable de comunicación del Real Club Tenis de Mesa Linares, la entidad ha querido reivindicar con orgullo y con hechos el valor de un proyecto deportivo y social que aporta prestigio, publicidad y una ingente rentabilidad económica a las arcas locales. El brazo político local, con independencia de sus siglas, ha sabido entender de forma unánime que el tenis de mesa es un elemento de consenso y de cohesión que beneficia directamente al municipio. Este retorno económico se palpa de forma continua en el consumo que realizan las familias de los jugadores de fuera que residen, estudian y entrenan en Linares, en el gasto semanal de los clubes visitantes y en la organización de grandes acontecimientos. Entre ellos, el reciente evento de la AEJVTM, que congregó a 600 personas que pernoctaron y consumieron en los comercios locales, o la Copa de Europa, que atrajo a once delegaciones de diferentes puntos del continente.
En el plano estrictamente competitivo, el club vive una de las páginas más brillantes de su historia. Hace escasas semanas se celebraba el regreso del primer equipo, el Tecnigen Linares, a la Superdivisión Masculina, la máxima categoría liguera del país. A esta gesta se ha sumado en las últimas horas la confirmación de que el primer filial masculino ha logrado el ascenso a la División de Honor, la división de plata nacional. Este movimiento en cadena ha propiciado en los despachos un tercer éxito: el ascenso del Tecnigen Linares de Segunda División a Primera División, tras haber finalizado en la primera posición del grupo 11 de la categoría de bronce. De este modo, de cara a la inminente Temporada 2026/2027, la ciudad de Linares contará de forma inédita con representación en absolutamente todas las categorías nacionales, tanto masculinas como femeninas, además de en las ligas andaluzas, alzándose como una de las poquísimas entidades del país en firmar este pleno.
A este histórico triplete de ascensos se le añade el histórico título europeo conquistado por el Cliniqas.com (del CD Indiana Games), la consiguiente clasificación para la próxima edición de la Copa de Europa, la meritoria permanencia en la División de Honor Femenina con una plantilla plagada de canteranas muy jóvenes y el excelente papel desarrollado por las jugadoras del equipo de Primera Nacional Femenina.
Los éxitos colectivos han venido acompañados por grandes hitos individuales. El tenis de mesa linarense celebra el triunfo de Blanca Muñoz en el Torneo Estatal y el podio de Mónica Carrasco en la misma competición de rango nacional, además de la progresión de los canteranos más jóvenes en el circuito autonómico. Todo este crecimiento deportivo se ve respaldado por el rendimiento del Centro de Excelencia Educativa y Deportiva de Andalucía (CEEDA) y del Centro de Tecnificación local, cuyas instalaciones ya cuentan con una nueva y confortable residencia equipada con todo tipo de comodidades para el desarrollo integral de los deportistas. El club mira ahora al futuro inmediato con optimismo ante el inminente arranque del Campeonato de España en Zaragoza dentro de menos de diez días, una cita donde la cantera linarense acude dispuesta a demostrar la fortaleza de su inagotable trampolín de talento.













