Bajo el techo del Recinto Provincial de Ferias y Congresos de Jaén (IFEJA), el latido de la provincia se vuelve unísono estos días. Del 19 al 22 de marzo, la Feria de los Pueblos se convierte en ese gran escaparate de proximidad donde lo cotidiano se torna extraordinario, y entre el bullicio de municipios que presumen de identidad, Linares emerge con una propuesta que marida la solera de su historia con la vanguardia de su juventud.
La ciudad de la luz y el metal no acude a la capital solo para mostrarse, sino para invitar a sus vecinos jiennenses a un redescubrimiento. Según se ha informado en la presentación de su presencia en este evento, el Ayuntamiento de Linares ha desembarcado en IFEJA con una maleta cargada de argumentos que justifican, por sí solos, una escapada de fin de semana. No es solo turismo; es la reivindicación de lo propio.
El ajedrez del tiempo: de las aulas a la historia
La gran novedad que capta las miradas en el estand linarense es un puente tendido entre el pasado ibero-romano y el talento del siglo XXI. El concejal de Turismo, Enrique Mendoza, ha destacado la exhibición de un ajedrez único elaborado por el alumnado del IES Oretania, dentro de su proyecto educativo ‘Cástulo Renace’.
Esta pieza, que nace de la combinación de diseño 3D e Inteligencia Artificial, no es un simple juego; es una lección de historia tallada con tecnología láser donde las culturas íbera, romana y cartaginesa vuelven a enfrentarse sobre el tablero. El director del centro, Francisco Fernández, y el coordinador del proyecto, José Manuel Ramírez, han detallado cómo este trabajo pone el talento estudiantil al servicio de la promoción de una ciudad que se sabe antigua pero se siente moderna.
Un mosaico de experiencias: del Museo de Raphael a los distritos mineros
Pero Linares es, ante todo, una experiencia sensorial completa. Pasear por su estand en estos días de feria es asomarse a la majestuosidad de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, o imaginar el estruendo de las cuádrigas en las próximas Fiestas Ibero-Romanas de Cástulo.
Para el viajero que busca la huella del hombre en la tierra, el paisaje minero de Linares ofrece una estética de chimeneas y malacates que parecen guardianes de un pasado glorioso. Y para quienes buscan la emoción de la cultura popular, el Museo de Raphael sigue siendo un lugar de peregrinación imprescindible para entender la proyección universal de la ciudad.
«Llevamos nuestra oferta cultural y gastronómica, y Linares como ciudad congresual, deportiva y comercial», ha señalado Mendoza, subrayando que la ciudad es el destino perfecto para quienes desean disfrutar de una idiosincrasia única.
El valor de lo cercano
La Feria de los Pueblos nos recuerda que no hace falta cruzar fronteras para hallar el asombro. El turismo de proximidad, ese que permite al habitante de la provincia redescubrir la ciudad de las minas en apenas unos kilómetros, es el eje vertebrador de esta cita en IFEJA. Linares se presenta como un destino total: desde el tapeo generoso que define sus barras hasta la solemnidad de sus museos, pasando por su pujanza como centro de compras y eventos.
Este fin de semana, Jaén mira a Linares y Linares se abre a Jaén, demostrando que, entre tableros de ajedrez impresos en 3D y el eco de las antiguas minas, siempre hay un nuevo motivo para volver a la ciudad de los linajes.









