Tras la adaptación de la zona de Las Ocho Puertas como espacio de bajas emisiones, intervención que incluyó la renovación del acerado y la colocación de adoquinado en la calzada, el Ayuntamiento ha decidido retirar este último pavimento ante los problemas que ha venido presentando desde poco después de su instalación.
El adoquinado, concebido para integrarse en el nuevo diseño urbano, ha demostrado no resultar adecuado para una calzada por la que transitan autobuses urbanos, camiones de recogida de residuos y otros vehículos, aunque sea con una densidad de tráfico reducida. Pese a las reparaciones efectuadas, el deterioro progresivo del firme ha llevado al Consistorio a optar por una solución definitiva: el asfaltado completo de la superficie de la calzada, trabajos que se están ejecutando durante estos días.
La sucesión de temporales y las intensas lluvias registradas en los últimos meses han contribuido también al desgaste prematuro del pavimento. La acumulación prolongada de agua ha provocado el lavado de los áridos finos que sirven de base y sujeción a los adoquines, reduciendo su consistencia y estabilidad. A ello se suma que, en los giros y zonas de intersección, los esfuerzos horizontales generados por la circulación han resultado incompatibles con este tipo de firme, circunstancia que se agrava con el paso de vehículos de gran tonelaje.
El estado del adoquinado había alcanzado una situación insostenible tanto desde el punto de vista funcional como de seguridad vial, lo que ha motivado la decisión de sustituirlo por asfalto para garantizar una mayor durabilidad y resistencia.
Esta actuación abre ahora un nuevo debate técnico para el Ayuntamiento, que deberá afrontar en el futuro situaciones similares en otros espacios urbanos, como la Plaza de Colón, donde existen problemáticas parecidas relacionadas con el pavimento y el tránsito de vehículos pesados.










