Las calles del centro de Linares se llenaron de vida el pasado viernes, 24 de octubre, con la celebración de una nueva edición de la Noche en Blanco, organizada por el Ayuntamiento de Linares. La cita volvió a convertirse en un referente cultural y social en la ciudad, con una jornada repleta de música, arte, actividades infantiles y comercio abierto hasta la noche, que atrajo a centenares de personas al corazón del municipio.
La iniciativa, concebida para dinamizar la actividad cultural y comercial, cumplió su objetivo al ofrecer una programación diversa y gratuita dirigida a todos los públicos, que disfrutaron de un ambiente festivo y familiar desde la mañana hasta bien entrada la noche.
Rutas turísticas y patrimonio local
Entre las propuestas destacaron las rutas guiadas “Linares Diplomático” y “Linares Casco Antiguo”, que permitieron descubrir el patrimonio histórico y cultural de la ciudad desde diferentes perspectivas. Ambas iniciativas contaron con una notable participación, consolidándose como una de las actividades más esperadas de la jornada.

El Pósito Municipal, uno de los principales referentes culturales de Linares, abrió sus puertas con entrada gratuita y horario ampliado, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 horas, facilitando el acceso del público a sus espacios expositivos y contribuyendo así a la difusión del patrimonio artístico local.
La música como gran protagonista
El ritmo y la energía musical marcaron buena parte del programa. En la Plaza Bermejal, el grupo Rock’n’Roll Diablo hizo vibrar al público con un potente repertorio entre las 19:30 y las 21:30 horas, mientras que en Calle Nueva, la banda Ochentando puso el broche final con un recorrido por los grandes éxitos de los años 80, que animó a vecinos y visitantes hasta las 23:00 horas.


Diversión para toda la familia
Las actividades infantiles también tuvieron un papel destacado. En Calle Baños, los más pequeños disfrutaron de malabares, Glitter Bar y animaciones, mientras que en la Plaza de Calzados Mallorca, los talleres de recortables organizados por Rumpus Room despertaron la creatividad de los participantes. Por su parte, la Plaza del Lugarillo se convirtió en un punto de encuentro mágico con cuentacuentos a cargo de Antonio Momblant y Linagachi, además de hinchables y propuestas lúdicas para toda la familia.

El comercio, pieza esencial del evento
El comercio local se sumó de forma activa a la celebración, con aperturas especiales, descuentos y actividades, que llenaron las calles de un ambiente animado y contribuyeron a impulsar la economía del centro de la ciudad.
La Noche en Blanco de Linares volvió así a consolidarse como una cita imprescindible en el calendario cultural de la ciudad, demostrando el compromiso del Ayuntamiento y de los distintos colectivos locales por mantener viva la esencia de un evento que une cultura, ocio y comercio en un mismo escenario urbano.









