Foto de Taras Chernus en Unsplash
Pensar es gratis, pero no pensar nos puede salir muy caro, porque una nación de ovejas genera un gobierno de lobos (suele decirse). Azules o rojos, da igual.
“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario” (según George Orwell). Pero también es un acto peligroso, frente a una sociedad que ha llegado a unas cotas más que dudosas de moralidad.
Ya sólo falta que el Gobierno, como ocurrió hace tiempo en Japón, con un ministro, exhorte a los mayores para que vayan dándose prisa en morir, porque el Estado no puede ya con tanta carga.
Mira por dónde, que las estadísticas gubernamentales y privadas, están calculando cuánto de media va a vivir cada persona mayor, para calcular la pensión hasta el óbito.
“Manda güe”, como diría aquél inefable ministro de defensa.
“No voy a tocar las pensiones…” “Sería lo último…” Y los españolitos decíamos…ya, ya. Ya te veo… “Ya no se tocará más a los funcionarios, ni al personal laboral de las distintas Instituciones”; y vamos y nos lo creemos. “Subiremos los tramos impositivos a los grandes capitales y fortunas”. Y también vamos y nos lo tragamos.
Está claro que cuando se dice que no se va a hacer algo, hay que entenderlo justo al revés, esto es, que lo harán en el momento en que los Idus de Marzo les sean propicios. Lanzan globos sonda para tantear el ambiente… y luego posteriormente, entran a saco.
Si esta gente, como los anteriores, no saben gobernar, porque para ello se requiere talla de estadista, al menos que elaboren mejor las trolas que nos inyectan en vena. Y quiera Carlitos Marx, que no suban los intereses en Europa, que entonces como decía aquel cura al monaguillo al ver que no había nadie en la iglesia cuando salió a decir misa: “Niño, apaga y vámonos”
Se nos dice con cierta falacia, que los impuestos todavía están más altos en la media europea, y es cierto, pero en España muchos de los españoles que trabajan, tienen impuestos altísimos y sueldos nada acordes a la realidad económica. Luego una verdad a medias, es una gran mentira intencionada.
Los derechos, tienen que dejar de ser letra muerta. Todos tenemos unos derechos inalienables recogidos en la Constitución, como la alimentación, el trabajo, la vivienda, las pensiones… y quienes tienen el poder hacen con ella como los chuchos en las esquinas.
Hoy se ruega, se implora a la banca, que faciliten créditos a los autónomos, PYMES y emprendedores, con el dinero que nosotros, que somos el propio Estado (se supone) les hemos dado y cuyos intereses pagaremos también nosotros. Esto es la prueba de quién manda. Es la insoportable levedad del ser, de la democracia y la decencia, frente al más que insoportable peso de lo dictatorial y lo corrupto.
Pero, cambiando de tercio, ¿Cómo es posible que pasado bastante tiempo, no se haya hecho nada de lo que había que hacer? Por favor y que no me venga nadie con el manido cuento de la herencia recibida, porque cuando alguien tiene una herencia, ya sabe cuánto tendrá que pagar al fisco. No señor, no me vale.
¿Cómo es posible tener en España millones de personas en el umbral de la pobreza o bajo ella y unos pocos canallas jugando al “ladronpoly”; cambiando “estampitas de 500” y medrando insultante, obscena e inmoralmente?
¿Cómo es posible que un Gobierno se asuste y repruebe las protestas del pueblo frente al Congreso y no se inmute, cuando cientos o miles de los sufridores agrícolas, paralizan y con razón, la comunicación de carreteras, autovías y capitales de provincias? ¿Cómo es posible traer del extranjero y del mismo Marruecos hortalizas y frutas a un coste tremendamente inferior y con una bajísima calidad, con la consecuencia que conlleva a nuestros agricultores? Y el caso de Doñana es para pedir el botijo. ¿Cómo es posible que tengamos que hacer un acto de fe, en los facturones de las eléctricas?
No se puede poner en duda que hoy se habla mucho de sociedad civil. Se habla de ella como una instancia nueva, que podría contribuir a impulsar, quizá incluso a protagonizar, los cambios socio-políticos necesarios para resolver los problemas políticos y económicos de la humanidad, que evitan que ésta pueda alcanzar sus ideales. Pero, ¿qué ideales? ¿Qué habría que hacer para llegar a ellos? Porque hemos prostituido esos ideales para convertirlos en desgraciadas ideologías.
¿Cómo es posible que algún miembro de la jerarquía de la Iglesia Católica, diga ante quienes pasan hambre en España: “Más vale un Iglesia rica, que una iglesia muerta”?
¡Ah!, y Jesús no vino a fundar una Iglesia, ni a dar ideas para escribir un dogma: El Evangelio Católico.
Pero si fuese así… ¿Por qué la Iglesia Católica, no incorpora a su Evangelio Oficial, los Evangelios Apócrifos? También, la verdad sobre la Sábana Santa, los Manuscritos del Mar Muerto, y la tumba de Santiago Apóstol entre otras muchas cosas. Y el Santo Grial acaba con el papel.











