Abrazados por la arboleda de nuestro Paseo de Linarejos, el pasado martes se tejieron hilos de esperanza mientras el Colegio ACEL orquestaba una sinfonía de generosidad y unión. En este emblemático espacio, testigo de historias, resonaron risas y pasos firmes en una Carrera Solidaria que buscaba más que recorrer distancias: aspiraba a tocar los corazones en el Día de la Paz.
Participaron en el evento cerca de 290 niños y niñas, abrazando edades desde la inocencia de la infancia hasta la prometedora juventud de secundaria. Todos ellos unidos por un propósito mayor, caminaron juntos, en equipo, desafiando el tiempo y el espacio para trascender los 50 kilómetros marcados como testamento de su compromiso con la noble causa de Cáritas.
En este día, el Paseo se convirtió en un lienzo donde se pintaron sonrisas solidarias y se esbozaron gestos de respeto y cooperación. En un mundo enredado en la complejidad, estos pequeños soñadores, dedicaron sus pasos a visibilizar la necesidad imperante de armonía en nuestra existencia.
La profesora Silvia Zurita, maestra en el Colegio ACEL, alabó en conversación con este medio el coraje y la entrega de los pequeños que participaron, destacando la capacidad de trabajar en equipo y el espíritu deportivo. Para ella, la conexión con organizaciones como Cáritas se traduce en la construcción de puentes hacia un mundo donde la justicia y la equidad no sean utopías, sino realidades palpables.
Esta Carrera Solidaria no solo fue una danza de pies ágiles, sino un ballet de valores que se alzaron como estandartes de solidaridad y esperanza. En este rincón de Linares, la educación se convirtió en un viaje mágico hacia la construcción de un mundo más justo y armonioso. En cada paso, en cada sonrisa, resonó la promesa de un futuro tejido con los hilos de la paz.



















