La tarde de hoy ha sido testigo del gran desfile de las Fiestas de Cástulo. Con una participación masiva, alrededor de 1.100 personas se unieron a la celebración, formando parte de un desfile lleno de color y alegría.
El desfile contó con la presencia de 4 carrozas decoradas de manera espectacular. Además, se hicieron presentes 5 bandas de música, que añadieron ritmo y melodía a la festividad. Todo un verdadero espectáculo visual y sonoro, con participantes de todas las edades luciendo trajes tradicionales, portando estandartes y banderas, y compartiendo la alegría de la celebración con los espectadores. Con su magnitud y diversidad, fue un reflejo del espíritu festivo y la importancia que las Fiestas de Cástulo ya tienen para la comunidad local. Fue una oportunidad única para unir a las personas en torno a la historia y las tradiciones de la ciudad, creando un ambiente de celebración y orgullo.
El desfile dio inicio con el banderín de las fiestas y autoridades, anunciando solemnemente el comienzo de esta celebración tan esperada. La Banda Ibera, -Santo Entierro-, resonaba con melodías evocadoras mientras avanzaban con paso firme. A continuación, el Pueblo Oretano se presentó, transportándonos a su modo de vida ancestral con sus trajes tradicionales y sus danzas llenas de energía.
La elegante Aristocracia Ibera hizo su aparición, reflejando la opulencia y el refinamiento que caracterizaba a los nobles de Cástulo. Pero el momento culminante fue sin duda la llegada de la Figura de Mucro, una representación imponente y enigmática que recordaba la valentía y la fuerza de los guerreros íberos. A su paso, los Guerreros Iberos de Cástulo marchaban con gallardía, portando sus armas y escudos con orgullo, mientras las Sacerdotisas de Cástulo, con sus vestimentas sagradas, irradiaban espiritualidad y misticismo.
El desfile continuaba con la entrada del Pueblo Ibero de Castellar, en un gesto de unión y fraternidad con Cástulo. Luego, la Legión Infantería Auxiliar Hispana de Cartagena, integrada por íberos, oretanos y turdetanos, marchaba en formación, simbolizando la colaboración y la fortaleza conjunta de estos pueblos. Para cerrar este primer tramo del desfile, la Asociación Ibera Dama de Baza desfilaba con elegancia y gracia, representando la belleza y la distinción de la mujer ibera.

En el emocionante segundo tramo del desfile, la atmósfera se impregnó con la majestuosidad de los cartagineses, transportándonos a una época llena de intriga y poderío militar. La Banda Cartaginesa -Estudiantes-, marcaba el ritmo con sus melodías vibrantes y enérgicas, creando una atmósfera llena de emoción.
El desfile continuaba con la impactante Carroza Elefante de Aníbal e Himilce, un imponente vehículo que recordaba la grandeza y el ingenio militar de estos legendarios líderes cartagineses. Junto a ellos desfilaba la Tropa Samnita, cuyos uniformes y armamento evocaban la ferocidad de las antiguas legiones cartaginesas.
La Guardia de Tanit, con su porte marcial y sus estandartes ondeantes, mostraba su lealtad y devoción a la diosa cartaginesa. A continuación, los Arqueros Mercenarios desfilaban con su destreza y precisión, mientras los Honderos mostraban su habilidad con esta antigua arma de proyectiles.
En un momento sorprendente, los Mercenarios de Netón hacían su entrada en jaulas, simbolizando la cautividad y la ferocidad de estos luchadores. La Carroza de Aníbal e Himilce junior, siguiendo los pasos de sus predecesores, recordaba la importancia de la herencia y el legado en la historia cartaginesa.
Los Magistrados Cartagineses, con sus túnicas y laureles, personificaban la autoridad y el gobierno en la antigua Cartago. Las Damas y Mercaderes, ataviadas con vestidos exquisitos y joyas relucientes, mostraban el esplendor y la opulencia de la sociedad cartaginesa.
El Séquito de Eshmún desfilaba con su pompa y esplendor, rindiendo homenaje al dios de la sanación y la medicina. Las Sacerdotisas tsaal nammon, de Tanit, de Koré y de Isis Cartaginesas, con sus vestiduras sagradas y su misticismo, transmitían la espiritualidad y la adoración a las divinidades cartaginesas.
En este segundo tramo del desfile, los cartagineses dejaban una impresión imborrable, recordando a todos la grandeza y la influencia de esta antigua civilización. El despliegue de personajes históricos y elementos culturales cautivaba a los espectadores, sumergiéndolos en un viaje fascinante a través del tiempo.

En el tercer y último tramo del desfile, la grandeza del Imperio Romano cobraba vida. La Banda Romana, con su música resonante y marcial, anunciaba la llegada de los romanos y establecía el tono para el resto del desfile.
La Legión de Cástulo y la Legión Vernácula de Cartagena, con sus imponentes estandartes y armaduras relucientes, desfilaban en perfecta formación, recordando la disciplina y el poderío militar de las legiones romanas.
La figura de Minerva se alzaba con orgullo, acompañada por la Guardia Pretoriana de Linares y la Guardia Pretoriana de Cartagena, representando la protección del imperio y la lealtad a los emperadores. Junto a ellos, la Legión Novena Hispana de Punta Umbría, dirigida por el reconocido historiador Arturo Sánchez Sanz y el Grupo Histórico Romano, mostraban su dedicación y pasión por la recreación histórica.
La Percusión Entierro marcaba el ritmo fúnebre, recordando a todos la inevitable caducidad del poder. El Ludus Cástulo y la Asociación Saguntum Civitas exhibían su destreza y habilidades en el combate, mientras los Arqueros Asirios y la Asociación Cohors I Sagittaria de Sagunto demostraban su maestría en el manejo del arco y las flechas.
La Gens Fabia desfilaba con su linaje aristocrático y su elegancia inherente, evocando la esencia de la nobleza romana. Las Guerras Cántabras Romanos y Cántabros recreaban los enfrentamientos históricos entre estos dos pueblos, mostrando la valentía y el espíritu guerrero.
Las Sacerdotisas de Isis Romanas, en su Navigium, rendían tributo a la diosa del amor y la magia, mientras que las Sacerdotisas Vestales personificaban la pureza y la dedicación al culto religioso. Las Patricias Romanas, con sus vestidos suntuosos y joyas exquisitas, destacaban la elegancia y el estatus social de las mujeres romanas.
Finalmente, la Legión de Escipión, acompañada por los Trompeteros, desfilaba con imponencia, recordando las conquistas y los logros militares de uno de los grandes generales de Roma. La Carroza de Escipión y la Banda Legión cerraban el desfile con un toque majestuoso y resonante, dejando una última impresión duradera en los espectadores.
En este último tramo del desfile, los romanos exhibían su grandeza, su organización militar y su rica cultura. El esplendor de la antigua Roma se manifestaba a través de los diferentes grupos y personajes, transportando a todos los presentes a un fascinante viaje a través de la historia.
NOTA: Mañana ofreceremos un segundo reportaje del desfile con las fotografías más espectaculares.












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