Congreso de los Diputados – Foto: Oriol Salvador (Licencia Creative Commons)
Hace semanas escribía sobre el gobierno de coalición, superando la mitad de su mandato en este 2.022. Recuerdo que mencionaba algunas de las cuestiones que habían suscitado un debate sobre la coalición y la misma lógica democrática que llevó a la censura. Ello suscitó un repaso al origen y a los déficits que gravitan sobre el desarrollo de nuestra democracia que puedan explicar los mismos. Recordábamos también un capítulo sobre el análisis o valoración de diversas realidades democráticas que se nos proponían desde Suecia y nos llevaban a destacar el ejemplo sueco y la ejemplar realidad hasta el asesinato de Olof Palme. Lamentablemente aquella realidad vuelve a estar de actualidad por el peligro para aquella benigna neutralidad como otro mal de la guerra en Ucrania. En fin, ya sea en nuestro país o en el mundo, la democracia se enfrenta de manera continúa a diversos retos. Retos que, según se aborden, repercutirán en la consolidación de la propia democracia o debilitación de la misma. Que la propia democracia sueca no averiguara en su tiempo la autoría del magnicidio de Palme y que la pista internacional se haya desvanecido, esperado a la reciente pandemia para argüir que la primera pista era tan falsa como se previó. Así se debilitó la democracia de Suecia y de los países que debieran haber colaborado a denunciar a quien se benefició con aquella muerte. Esa realidad internacional es una variable que no se ha de ignorar en cualquier país que. como España partía de una democracia improvisada tras una dictadura y, por tanto, tan alejada de la democracia de Suecia de Palme. Por ello que no hay que excluir la intromisión de esos sesgos antidemocráticos que entonces y después vienen condicionando, desde la globalidad, la democracia de un país de limitada potencia como España..
En el escrito anterior mencionaba ciertas limitaciones de la Transición del franquismo a la democracia, que pasó por modélica y pacífica, aunque durante su tramitación hubo varios cientos de asesinatos de ciudadanos, en su mayoría demócratas. Así que menos pacífica, menos democrática, menos libre porque habría de llegar a puerto con cierto sometimiento a poderes exteriores que después se vieron, y por todo ello, menos modélica de lo que se decía. Aunque ya se puede entrever que los países pequeños han de tantear su camino para no chocar con poderes ajenos como le pasara a Suecia, la realidad se ha ido complicando, pues al poder de las distintas potencias, se van uniendo los conglomerados capitalistas que se ríen de fronteras y pueden torcer la voluntad hasta de gobiernos de dichas potencias. Si a eso se añaden las inercias de entramados civiles, societarios, funcionariales o militares dentro del propio estado, el poder del gobierno elegido en las urnas, en general nace bastante más condicionado de lo que parece. Si a ello se añade el que se le empezó llamando Cuarto Poder, que seguiría al Gobierno, Parlamento y Justicia, y que en la realidad, combinado con el capital, viene teniendo a todos los demás en un puño. Teniendo esas condicionantes de origen del franquismo y las sobrevenidas en general, nos podemos hacer una idea del poder real de la ciudadanía. Veamos.
La OTAN, de entrada no, es una frase que se nos endulzó desde un gobierno que ya estaba comprometido junto con la oposición por una hipoteca exterior. Esa hipoteca se añadía a la de tener como Jefe de las Fuerzas Armadas al Rey, lo que ha llevado a un trato con excesos ideológicos a componentes fe dicho colectivo. Por el contrario los de la Unidad Demócrata de Militares, fueron depurados. A la hora de nombrar a personas para determinadas carteras ministeriales no vale cualquier perfil. Véase a la actual Margarita Robles en el apoyo de la OTAN y del aumento del gasto..
Para la cartera de Interior también se ha elegir ha de mostrar un perfil conservador como el actual Grande Marlaska, juez de una asociación conservadora que viene dilatando la comprometida derogación de Ley Mordaza. En cuanto a los escarceos ideológicos de derechas dentro de las fuerzas del orden, lo que por desgracia parece un mal mundial, sí que muestra su conformidad con la libertad de manifestación sindical, al menos en cuanto la Ley Mordaza. Se observa un doble rasero en el orden público según los barrios (Salamanca) y los colectivos a proteger.. Hay precedentes como el del señor Barrionuevo que ya mostrara antes y después su talante. Del reprobado ministro Fernández aun están por percibir con claridad las vergonzosas secuelas de las cloacas para perseguir a rivales políticos.
El Ministerio de Justicia, en su propia tarea y en la de relación con el Poder Judicial, sigue siendo un resquicio, en gran medida conservador. Ya sea tal vez por el origen de extracción de jueces, fiscales y funcionarios se perciben así. De ello se regodea la derecha al incumplir la renovación constitucional del Poder Judicial y amenaza con perseguir al gobierno denunciándolo ante una judicatura que prevé favorable a sus postulados. Mal se maneja el ministerio en la democrática autonomía de los poderes del Estado para, en su caso, ir reduciendo las resistencias o secuelas franquistas residuales.
Podíamos seguir citando aspectos en que se percibe la debilidad de nuestra democracia bastante relacionada con los orígenes citados. Sin agotar todas las posibilidades podemos señalar las presiones de la iglesia, señalada en su penetración en la educación, y en la sanidad en las que se beneficia en lo ideológico con supuestas objeciones ante laicismo, aborto o eutanasia. En lo económico tanta beneficiada en la privatización, en su privilegiada financiación y en la apropiación patrimonial.
Hablando de dinero, el franquismo financiero hizo su transición hacia el IBEX 35, que chantajea al gobierno, además de con la estrategia neoliberal, con el mantenimiento de privilegios de origen aceptados como naturales con su sesgo ideológicos. Y siguiendo con el dinero, la presión es mayor a través de las inversiones en medios de comunicación privada y otras adherencias ideológicas.
Bienvenidos los gobiernos de coalición, y con ellos la verdadera atención democrática a los contenidos de las decisiones en lugar de al churreteo vacuo. Discrepar a cara descubierta, incluso dentro del gobierno, es más saludable que tapar la corrupción y las puertas giratorias. Quizá podamos así hacer “que nos representen más” y con “menos chorizos”. Claro que habrá que estar al loro.









