Campos de trigo en las villas de origen romano , junto al rio Guadalimar. Finca de Torrubia
Para conocer los orígenes del pan, debemos remontarnos a la noche de los tiempos. Su descubrimiento debió de ser casual.
Nos situamos en la Época Neolítica, donde se utilizan las semillas y cereales; se sabe, que una vez triturados y mezclados con agua, dan lugar a una papilla.
Alguien, en su cueva o en su chozo, la olvidó, en un recipiente de barro. Al volver, la encontró, como una torta granulada, seca y aplastada… ¡Quién diría que el primer pan estaba elaborado!
En un principio, la cultura ibera conocía las técnicas de amasar y panificar el trigo, aunque no elaboraba el pan. Preferían alimentarse de gachas y papillas; el pan se consideraba como algo ajeno, nada alcanzable; sólo aparecía en las comidas de las clases dirigentes.
A partir de la romanización de nuestro oppidum, la elaboración se profesionaliza; el precio estaba perfectamente regulado por el magistrado. Con el sevillano emperador Trajano, se constituye una primera asociación de panaderos, de carácter privilegiado (exención de impuestos) y se reglamenta estrictamente la profesión: era heredada obligatoriamente de padres a hijos.
Los romanos mejoraron los molinos, las máquinas de amasar, y los hornos de tal manera, que, hoy en día se denomina «horno romano» al horno de calentamiento directo.

El pan en Roma cobra gran importancia, según el poeta latino Juvenal, en su sátira resalta que los romanos sólo necesitaban “panem et circenses”.
Los panaderos distinguían los panes en base a su composición, forma y función.
Crearon el panis militaris, especialmente fabricado para los soldados, para larga duración, ya que, durante sus marchas en pro de conquistas, tenían una dieta basada en pan y vino, siendo ésta quizá la primera unión de este símbolo tan significativos en la historia. Esto llevó a que se construyeran panaderías exclusivamente militares donde se almacenaban reservas de cereales y de pan.
El pan de harina blanca era más valorado por las clases altas (patricium virum panis) y el pan moreno, que lo comían pobres y esclavos (panis plebeius).











