La tarde del Viernes Santo 2022 avanzaba y, a partir de las seis, daba comienzo la estación de penitencia de la Ilustre Hermandad y Cofradía del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor y María Santísima de las Penas. El portón de la Parroquia de Santa Bárbara se abría de par en par para que comenzase a desfilar el tercio de nazarenos de este majestuoso misterio, aunque fue la Banda de Cabecera la que abrió musicalmente el cortejo tras la Cruz de Guía y sus dos faroles de acompañamiento.
Las capas negras de los nazarenos del Señor simbolizaban el luto por su muerte. El momento en el que Cristo fue bajado de la Cruz está representado en el conjunto escultórico que, en su día, realizara el imagino cántabro Víctor de los Ríos. Este año, debido a la complicada situación de la cuadrilla de costaleros del misterio, el paso tuvo que ser llevado a ruedas, tras la difícil decisión tomada por la Junta de Gobierno.

Tras casi una década siendo portado a costal, el Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo discurrió en silencio, con solemnidad, sobriedad y recogimiento por las calles de Linares, siendo seguido por el tercio de mantillas de la Hermandad y por la Virgen, María Santísima de las Penas, que llevó como acompañamiento musical los sones de un cuarteto de capilla.
Fueron muchas las personas que no quisieron perderse esta procesión, que salió de su barrio para encontrarse con la zona más céntrica de la ciudad, habiéndose reducido el itinerario en algunas calles con respecto a ediciones anteriores de la Semana Santa de Linares. Como principal novedad para este año, la Hermandad del Descendimiento procedió a la restauración de los respiraderos del paso de María Santísima de las Penas
Fotos: Germán Muñoz
Vídeo: Jordi Casasempere



























