OPINIÓN | HISTORIA DE UNA SUPERACIÓN (Juan Parrilla)

Cuando la vida empieza a florecer, cuando el hombre, niño aún, comienza a tomar conciencia de su existencia, cuando el anhelo de gozar de esa vida, brota de lo más íntimo de su corazón, aun tierno y sin experiencia, Javi siente el final de su existir. Completamente tetrapléjico, vive los días asomado a un ventanal del patio de vecinos, para ver cómo crece un rosal trepador, que estimula y alienta su ánimo de vivir. Pero llega el duro invierno y viendo cómo el rosal va quedándose sin esas maravillosas rosas rojas. Un día ve cómo sólo le quedan dos flores y siente que cuando caigan al suelo, su vida habrá acabado. Él lo comenta con su madre (que estaba viuda) y como ella, era amiga de un pintor que daba su ventanal al patio de luces, en el que se veía al artista realizar sus cuadros, se lo comenta. Y el pintor le dice a la madre: » No te preocupes, déjalo de mi mano”. El pintor, que era francés, de nombre Edouard, se dedicó toda la noche a pintar rosas como las dos que quedaban en las ramas. Y al día siguiente, cuando la madre colocó a Javier en el ventanal, vio como el rosal de nuevo había florecido. Aquello, dejó descolocado, asombrado, al niño, de tal forma que en pocos días y paulatinamente, comenzó a recuperar su movilidad en todo su cuerpo hasta su total sanación. ¡Que poder el de la mente sobre el cuerpo! Y sobre todo ¡Qué PODER el de DIOS en la consciencia del ser humano¡ Y es que DIOS actúa en nuestro subconsciente, y habita nuestra conciencia sin nosotros saberlo. Esa es su grandeza.

Después el pintor se lo llevó a su estudio, en aquel patio de luces y comenzó a darle clases de dibujo y pintura. Pasado un tiempo prudencial, cuando Edouard le enseñó todas las técnicas pictóricas y consideró que Javier estaba lo suficientemente preparado, le rogó a su madre que le dejase llevarlo a París, para hacer una exposición conjunta de ambos. La madre dio de inmediato su consentimiento, porque lo que el pintor había hecho con él era un prodigio.

Los cuadros de ambos, fueron un absoluto acontecimiento en la exposición, hasta el punto de venderlos los dos todos. Esto nos demuestra que muestra mente, nuestra conciencia, nuestro Yo, está habitado por algo absolutamente Supremo, que sobrepasa nuestro ser y entendimiento humano. Muchas veces, no nos damos cuenta de la interrelación de nuestro físico con nuestra mente, pero ambos son inevitablemente complemento, hasta el punto de que nuestras neuronas, no sólo están en nuestro cerebro, sino también en nuestro intestino, que es el segundo cerebro que contiene de 100 a 150 millones de neuronas (Sistema Nervioso Entérico), que funciona autónomo, sin necesidad de órdenes directas del Sistema Nervioso Central.

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