OPINIÓN | DEDICADO A UNA GRAN FAMILIA

La familia Martínez Coleto, naturales de Ibros, es de lo mejor que me he encontrado en los últimos tiempos. Personas sanas, agradables, empáticas y entregadas absolutamente a los demás. Vayamos por partes:
El abuelo Francisco, ingresado en Sanitas Linares (Hospital de los Marqueses) por la pérdida de una pierna, es querido por todo el mundo. Ahora cuenta con 87 años. Es un hombre que merece todo el amor de su familia, abierto y sociable. Fue zapatero de profesión, como su padre y hermanos. Después trabajó en Santana y se casó con Isabel, en Agosto de 1971. Francisco e Isabel tuvieron dos hijos: Martín y Ana. Martín con 53 años, es guía turístico en Lanzarote. Es una persona igual que Ana, hechos como por encargo para ser buenísima gente.
Ana Coleto Carrasco, de 49 años, nació en este Hospital de los Marqueses. Su madre estuvo enferma desde que Ana era una niña. Cuando ella tenía 10 años, su madre murió y dejó de tener infancia; en aquella época machista se convirtió en “la mujer de la casa” y se tuvo que hacer cargo de toda la familia en la misma casa, decir, su padre, su hermano, su tío José, su abuela y su abuelo. Su madre murió en 1.986. El abuelo enfermó y después de tres años en cama, falleció. Posteriormente, tras seis años también en cama, murió su abuela, cuando Ana tenía 29 años. A los 30 se casó y con 31 fue madre de Manuel, un joven que hoy en Granada cursa primero de Química, una difícil carrera. Ella dice que Manuel es lo más hermoso que le ha dado la vida y que su hijo bebe los vientos por su abuelo Francisco. Cuando Ana contrajo matrimonio, se llevó a todos a su casa para cuidarlos y así sigue hasta hoy. Hace cinco años, su padre, sufrió ictus, infartos y lo último una trombosis que como expreso con anterioridad, tuvieron que amputarle una pierna. Ella dice que éste es su dolor más grande, porque toda una vida cuidándolo (también a todos) ahora no puede tenerlo en su casa, porque para ella sola le es imposible atenderle, por eso está ingresado en Sanitas Linares. A sus 49 años, se ve en el mismo sitio en que nació, en este Hospital. Ana es un ejemplo de entrega a los demás, pues desde Ibros, viene a atender a su padre todas las mañanas y todas las tardes.
Su esposo Manolo, también de Ibros, de 57 años, realizó estudios de administración y técnico de farmacia y tuvo que sacrificar la universidad porque a los 18 años, comenzó a trabajar para ayudar económicamente a su familia, porque su padre enfermó muy joven y con su pensión no podían vivir. Manolo, cuando libra de su trabajo en la farmacia, acompaña a Ana, su esposa, para atender aquí en Sanitas Linares, a su padre.
Manolo es un hombre generoso, altruista, solidario. El fútbol es su pasión, convirtiéndose en un portero de gran nivel en Tercera División décadas atrás.
Para mí, esta familia es un ejemplo de auténtica Vida, porque a pesar de lo que han sufrido y siguen sufriendo, son un referente de humanidad para muchísimas personas. Que Dios en quien creo, a través de Jesús, alimente en mí esa forma de ser para con mi prójimo.
Os quiero indeciblemente familia, por lo que hacéis por los demás. Os lo dice un simple aprendiz del humanismo cristiano.

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