Magnífica jornada de Lunes Santo la vivida por parte de la población linarense, que disfrutó a lo grande con la procesión de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de Gracia por las calles de la ciudad. Fiel a su estilo y su buen hacer, la Hermandad dejó bellos momentos con su presencia y así lo atestiguaron los miles de vecinos que salieron a contemplar su desfile penitencial.
Minutos antes de las cinco de la tarde, la Lonja de la Basílica de Santa María la Mayor se iba llenando de cada vez más espectadores dispuestos a contemplar, bajo la luz del sol, los pasos de Jesús orante y su bendita Madre de Gracia. Un acompañamiento popular que no cesó en ningún momento durante todo su recorrido, quedando así evidenciado el carácter multitudinario de esta cofradía en su día grande, tanto dentro de filas como fuera.
La plateada Cruz de Guía abría paso, junto con sus faroles de acompañamiento, a las largas filas de nazarenos que componen el cortejo procesional de “Oración y Gracia”, el cual se ha visto incrementado en cuanto a nazarenos de luz, tercio infantil y mantillas. También crecen las cuadrillas de costaleros de ambos pasos, siendo este último colectivo una de las piezas angulares de la Hermandad del Lunes Santo.
Tras las correspondientes insignias y presidencias que conforman el tramo del Señor llegaba Nuestro Padre Jesús de la Oración, que fue portado y mecido con gran maestría por sus entregados costaleros, bajo las órdenes de Isacio Ocaña, su capataz. El Misterio caminó con mesura y recibió el acompañamiento de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Pasión, creando así una simbiosis perfecta entre banda y paso que hizo las delicias del público.
Por su parte, el Palio de la Virgen de Gracia hizo lo propio bajo las órdenes de José Manuel Ocaña. La Señora lució esplendorosa en cuanto a vestimenta y finamente engalanada con respecto a su exorno floral. Debajo de Ella, su numerosa cuadrilla de costaleros, que la paseó con dulzura por las calles de Linares y la elevó casi al cielo en cada una de sus “levantás”. La imagen, además, estrenó este año varias piezas que realzaron su belleza, como unas mariquillas, un rosario y un broche. “María Inmaculada” puso la música a la Dolorosa.
Por destacar algunos momentos especiales de la Estación de Penitencia del Lunes Santo, mencionar el paso por el convento de las Hermanas de la Cruz, la abarrotada Carrera Oficial, la calle Rosario, la popular “cuesta” de la calle Carnecería o la recogida en Santa María. Numerosos instantes con los que Linares puso fin a otro día más de esta Semana de Pasión de 2018 en la que todavía queda mucho por disfrutar. Mañana, cita con el silencio, la sobriedad y la solemnidad que transmite, por las calles, la Hermandad de la Vera Cruz.
































