Acabo de leer “Espirales de mierda”, escrito que Elisa Beni acaba de publicar en “Diario digital” y no me resisto a retomar las trapisondas que el asunto de la comunicación y adláteres encierran. Perdone quien me lea que yo también me haya contaminado el escatológico resorte de la provocación del que tanto se abusa más allá de la defecación o el humor marrón. El caso es que estoy muy gratamente sorprendido por la gran atención que se presta en alguna ocasión a noticias de trascendencia social y que poca a esa misma o a otras de igual o mayor importancia, Trato de compartir, al estilo del estudioso periodista Pascual Serrano, con ejemplos concretos lo que me preocupa.

El análisis de la señora Beni surgía al tratar la trágica provocación neonazi- aunque no tan neo- acaeida en Charlottesville en la Virginia de EEUU. Aparte de reflexionar sobre la peligrosa equidistancia que en la información actual e histórica se desliza con aviesas intenciones. Esa pose heredada erróneamente de Aristóteles, pues él hablaba del que había entre dos extrmos viciosos, se suele utilizar para blanquear reprobable. Esa es la táctica que ha usado Trump tratando de exculpar al supremacismo nazi que detestable político ha alentado con su irresponsable discurso racista, xenófobo, machista y zafio. Pues no, por mucho que diga este señor. Yo creo que aquella señora negra que se empeño en subirse a un autobús público es muy distinta de las personas del Ku Kus Klan que apoyan a tan irresponsable gobernante. No hay que olvidar en su equipo hay personas muy vinculadas a esa ideología. Lo grave es que allí, como también en Europa, llueve sobre mojado. No hemos de olvidar que Obama hubo de acortar su visita a España ante los acontecimientos que siguieron a la matanza continuada de personas negras a manos de la policía americana. En Suecia se pueden recordar las muertes ocasionadas por otro neonazis en un campamento de jóvenes socialdemócratas , o las soflamas de madame Lepén en contra de inmigrantes. Esas noticias han sido publicadas pero en ningún caso han sido portada varios días con más datos que avisen del peligro.

Seguro que si se hubieran empeñado quienes dirigen los medios de masas, tendríamos casi tanta “opinión”, es un decir, que sobre Venezuela. Parece que este país sudamericano es la región española número dieciocho. Nos repiten hasta la saciedad la maldad de Maduro por, entre otras cosas, que condenen por golpista a Leopoldo López. Por el contrario, no se dice ni media sobre la situación de Marruecos y las inmensas las riquezas de su rey, mientras somete a los saharauis y muchos de sus súbditos se arriesgan emigrando a España. ¿Se ha dicho algo de Portugal más allá de los incendios?. Ni de pasada se habla de que allí una coalición de izquierdas está logrando salir de la crisis, subiendo los salarios y mejorando los servicios públicos. Tal vez es que son países lejanos y tanto las pateras o las salidas de la crisis no interesa no interesa a la audiencia hispana.

Hablando de la mejora del empleo y del turismo, sólo se repiten los grandes titulares que dicen medias verdades que acaban siendo las peores mentiras. Se habla de que el paro desciende y que todo va de maravilla. Sin embargo, se oculta o se dice habla poco de que el total de horas oficialmente contratadas son bastante menores que en los años con que se comparan. Qué de decir de subidas salariales y de los contratos indefinidos, ni olerlos. El turismo es también la salvación el país, aunque apenas se cuenta que muchos trabajadores del sector aun no se han enterado. Quienes si se enteran, y bien, son los naturales de ciertas zonas que o no puede descansar o que no ganan para pagar su vivienda. La opinión publicada en estos temas y otros no pasa de los titulares.

De lo que sí me alegro y mucho es de que una noticia local, el máximo paro de nuestra ciudad, se haya, por lo que parece, en opinión pública, que es otra cosa. Como dice algún amigo, más vale tarde que nunca, porque hay que haber estado algo cegato para que te lo aclaren los medios. Pese a todo, trataré de apoyar en todo lo que pueda, como lo he venido haciendo desde hace años, para que Ad_contrarium no tenga que acordarse otra vez del día de después tras la mani del mes pasado. En ese sentido reitero lo que comentaba al respecto en estas páginas. Lo que ha pasado en Linares es responsabilidad de todo el vecindario, por acción u omisión y en mayor o menor grado. No vale echar la culpa a quienes nos representan porque los hemos votado, y más de una vez, entre todos y todas. Así que, aunque hayamos tardado, tomémoslo con seriedad para lo que parece OPINIÓN PÚBLICA lo sea, más allá de un calentón. Dialoguemos con perspectiva y sin florituras.