Siempre he asociado mi colegio a mi barrio, para mi sentimiento están juntos y recuerdo, como si fuera hoy cuando estaba pujante de vida, porque la vida eran los niños y niñas, las familias, la fábrica y… el Colegio, su signo de identidad que lo  aglutinaba todo. La fábrica era, para todo Linares, el tótem y ya sabíamos que cuando este tótem fuera quemado por los intereses macroeconómicos que no saben de identidades, Linares, el colegio, todos los colegios, iban a sufrir antes de desaparecer. ¿Y qué podría pasar cuando el Colegio ya no esté? Que el barrio también quedará vacío, con los esqueletos de sus casas abandonados. Ya no servirán los recuerdos y Linares puede ir reduciéndose a lo que es el centro, como antes de su expansión.

Me estoy refiriendo a los colegios públicos, a los colegios que están educando a las gentes de los barrios y ahora, nuestros barrios están en peligro porque están en peligro nuestros colegios, tenemos que ser conscientes de esta posibilidad, hay que luchar por ellos,  y hoy, que es el momento, hay que evitar errores definitivos. “En tiempos de tormenta no hagas mudanza”. No tomemos decisiones drásticas.

La explicación es que los colegios públicos van quedándose sin niños y niñas. Que desciende la natalidad, que eso es un peligro a nivel global, y que a causa de la crisis económica las familias emigran a otros lugares. Hay menos niños y niñas en edad escolar y ante esta circunstancia real, la Administración Educativa corta por lo sano y suprime unidades públicas, con lo que en los próximos años asistiremos al desmantelamiento progresivo de la red de centros públicos de educación.

Pero hay otra circunstancia y es el compartir la enseñanza con los centros concertados, que no están en peligro, que mantienen el mismo número de unidades. Ante esta situación difícil, no se mantiene la misma proporción en las dos enseñanzas, la privada y la concertada. No pretendo comparar nada, los docentes son admirables en ambas, tampoco pretendo decir nada contra nadie, sólo pretendo que se equilibre la oferta educativa, que haya solidaridad entre centros, que no se supriman unidades de la pública, que se pueda seguir teniendo libertad de elección de centros. Tiempos ha habido en los que le tocaba a la pública apoyar a la concertada, precisamente por ese concepto de libertad, yo lo he vivido, ahora parece ser que se ha dado la vuelta y se siguen haciendo conciertos que perjudican a la pública y mi propuesta es que no se haga mientras no esté segura la pública. ¿Se ayuda a la concertada para que mantengan sus líneas? Pues que no se produzca la injusticia de no apoyar a la pública para que mantenga sus líneas. Iguales.  Así de claro, para que lo entendamos.

La Administración Educativa debe adecuar la red de centros sostenidos con fondos públicos a la realidad demográfica de nuestras ciudades, planificando la distribución del alumnado, promoviendo cambios normativos que sean precisos y que no repercutan los recortes en la escuela pública. Una muestra real de lo que ha venido aconteciendo en los últimos años es el aumento de las unidades en la concertada y la disminución en la pública con el consiguiente cierre de algunos colegios. En Linares tenemos la prueba, ya se han cerrado públicos  y  otros  se han convertido en guetos con lo que la selección del alumnado podría derivar hacia concepciones clasistas contrarias a los principios de equidad y pluralidad. Hubo unos tiempos, los míos, en los que la pluralidad y la equidad iba aumentando, con los recortes podemos ir hacia una involución de la libertad de elección de centros con todas las garantías. La libertad es libertad, camino diáfano, no rechazos al derecho a una sociedad plural conforme a una transmisión de valores igualmente deseados.

La escuela Pública lo pide, que no se supriman unidades, que no se renueven conciertos que no se hayan planificado según las necesidades de cada población, que se mantengan las plazas, que no se blinden unidades que acentúen la desigualdad, que los recortes no afecten sólo a la pública y se mejoren sus infraestructuras. Que se palíe la disminución de la natalidad adaptándonos a ella de manera equitativa.

Sin entrar en más, yo  aseguro que la enseñanza pública garantiza una educación de calidad acorde con las posibilidades del alumnado, que se caracteriza por su carácter compensatorio, de integración social, de equidad, con profesionales cualificados y con una enseñanza totalmente gratuita. Yo me enorgullezco de ello, yo pertenezco a esta enseñanza, yo soy pública. Y no quiero que nuestros barrios y nuestras escuelas de barrio, desaparezcan. Hay mucha sangre, ilusiones, trabajos y realidades en ellos.