Portada Página abierta ADIOS AL KIOSCO: ¿HOLA A LA INFORMACIÓN VERAZ?

ADIOS AL KIOSCO: ¿HOLA A LA INFORMACIÓN VERAZ?

Desde hace más de un año no frecuento el kiosco cercano a casa, ni ningún otro. Se veía venir mi abandono, pues había síntomas que poníamos en común parte de la clientela con y , por distintos motivos, el señor que por tradición familiar atiende al menguante negocio. Yo me quejaba, de manera más o menos explícita, de que los diarios de información general cada día traían menos de tal (información o noticias) y más de propaganda y otras mercaderías. Por lo último es por lo que se sigue quejando el atribulado vendedor. Le han complicado mucho su vida laboral. Antes había un determinado número de publicaciones diarias, semanales, quincenales o sin periodicidad concreta, cuya venta ( con la ayuda de unos libros o películas, ciertas chucherías y algún tabaco) le procuraba unos ingresos para ir viviendo.  Ahora esto es un sinvivir, se queja, con tanto cupón y tanto regalo, esto en lugar de un kiosco es cada día más una tómbola mal ajustada. Aquí me encuentro, sigue su queja, acosado entre la clientela que se impacienta porque no llega su  prometido regalo y los envíos que se retrasan o descabalan.  ¡Cuan lejos quedan aquellos días en que cada cliente recogía  el periódico de toda la vida! sigue en su casi soliloquio.

Un día  especialmente tranquilo pegamos más la hebra. Él me confesó que antes hojeaba los noticiarios generales, pero ahora mira lo que se escribe sobre su equipo favorito y ya. Alegaba que no llegaba a entender cómo con distintas exageraciones cada medio refiere  las mismas  y escasas cuestiones y simula o proscribe aquellas otras que pueden dar sentido al conjunto. Refiere como distintos clientes cambian de diario en función del regalo de temporada. Antes de la crisis se llevaban varios, ahora tienen que prescindir. Se extrañaba de la desaparición de Público, publicación de gran crecimiento, mientras que El País, con sorprendentes portadas y fijaciones, bajaba sus ventas. Le desorientaba El Mundo con sus cambiantes denuncias y cese de Pedro J. Lo del ABC y La Razón lo tenía escamado desde la fundación del segundo con la fuga de Ansón. Se extrañaba del precio menor y de los regalos generosos del último a la clientelas y que siguiera a la venta pese tener menos tirada que  el referido Público. Entre ambos llegamos a pensar que el dinero de Lara-Planeta, la influencia de éste para acarrearle más ingresos de publicidad y la tentación de hacer de Marhuenda (director) un tertuliano estrella en las teles podía explicarlo. De ello, pasé a explicar el sentido reaccionario de las dichas tertulias abastecidas por los directivos de la prensa escrita, a la sazón dominada por el capitalismo. A los datos de Planeta en La Razón-Atresmedia-Onda Cero, añadí la penetración de Liberti en Prisa- El País-Tele5, y detallé el resto del entramado económico-mediático político de Vocento, Joly y otros grupos de menor ámbito que apenas difieren su línea de la global-capitalista. Aquí llegamos a los dos diarios que informan de lo local y provincial. En el primer caso Ideal ofrece cierta proximidad  local que sirve para difundir la misma línea editorial que Vocento en ABC. En cuanto a Jaén ni si quiera ofrece la agilidad para lo local. Como el otro diario queda preso de una rutina y una ideología conservadora apoyada por los ingresos de la publicidad dirigidos desde ese espectro ideológico.

Cuando anuncié a mi proveedor que dejaba de serlo, intentó defender su querencia por la prensa deportiva. Recordó algún comentario mío sobre el fútbol. Ya puesto, aduje que en la prensa deportiva se engaña doblemente.  Por un lado se trata de exagerar la importancia de algo secundario en la vida de las personas para que ocupe el lugar de los hechos que si condicionan su futuro. Por el otro, se omiten los mismos aspectos de la corrupción social. Pocas veces se denuncia la actitud corporativa de directivos deportivos en defensa de penas impuestas en otras actividades como el caso Del Nido. Menos aun se entra en los dispendios en fichajes sospechosos, en pelotazos inmobiliarios o  en operaciones de  lavado de imagen de enriquecimientos fulgurantes.

Ante su extrañeza por mi abandono de mis acendradas sobremesas tocando el papel , tuve que explicar mi salida. Durante cierto tiempo he buscado, y casi encontrado, remedio en los medios digitales. Hay tres que ofrecen una visión suficiente de lo que ocurre en el país y en el mundo con cierta decencia. En dos de ellos, que son cooperativas, ofrecen un código para excluir presiones económicas que condiciones su línea. En el ámbito local, seguiré usando la boca-oreja o el correo, mientras se confirma que por aquí hay también tentativas de periodismo superviviente.

                      Antonio Martínez Lara

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