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Noviolencia, 15M y desobediencia civil

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Si algo caracteriza el movimiento 15M es la idea de noviolencia. En sus comienzos, las diversas acampadas surgieron además como respuesta noviolenta a una acción represiva: el desalojo de Acampada Sol. Poco a poco las asambleas se convirtieron en espacios de debate, con un sistema horizontal basado en el consenso. Sin embargo, muchas personas allegadas al 15M han tenido sus dudas con el discurso de la noviolencia. Esto se debe, en parte, a un error conceptual. El término noviolencia va más allá de la negación de la violencia y se considera, como bien expone Sharp en su obra “De la dictadura a la democracia”, una estrategia de acción. El mismo Ghandi, mediante el término Ahimsa, defendía que la noviolencia debe ser activa y no válida para cobardes. Una noviolencia activa significa enfrentarse al poder establecido y asumir las consecuencias, nada que ver con el desafortunado concepto “resistencia pasiva” que se ha usado muchas veces para definir este tipo de acción, pues genera una imagen de pasotismo e incluso derrotismo que no tiene relación con la realidad. De hecho, la noviolencia puede considerarse la mejor estrategia para relaciones de poder asimétricas (por ejemplo contra un gobierno, las multinacionales o el sistema neoliberal en general). Así, podríamos equiparar la lucha noviolenta al jiu-jitsu, que utiliza la fuerza del adversario para que éste pierda el equilibrio y caiga. Sus métodos de acción, como por ejemplo la desobediencia civil, generan un gran desconcierto en las esferas de poder. Ante este desconcierto tienen dos opciones: ceder o utilizar la fuerza. Pero la fuerza, como pudimos ver en las reacciones de la sociedad ante la violencia de los antidisturbios contra las personas que se encontraban ante el Congreso el 25-S, puede ser contraproducente, por lo menos para su imagen. Porque la violencia genera desconfianza y deslegitima. Y más aún la violencia de estado ejercida sobre una ciudadanía que protesta por sus derechos. “No somos violencia, somos la verdad que duele” decía uno de los lemas del 15M. Y claro que duele, pero para causar un verdadero daño en las entrañas del sistema debemos ser muchas las personas que llevemos a cabo esta estrategia, como ya decía Throeau en 1863 “Bajo un gobierno que encarcela injustamente, el verdadero lugar para un hombre justo está en la cárcel”. No todas las personas están dispuestas a asumir tanta responsabilidad, pero podemos empezar con un granito de arena: participando en asambleas, proponiendo alternativas, no colaborando con el sistema: en los aspectos legales y en los ilegales (pero legítimos) mediante la desobediencia civil. El poder de la noviolencia es tal que lo primero que intentaron hacer para desprestigiar el movimiento 15M fue criminalizarlo, por ejemplo sacando en televisión las ínfimas imágenes existentes de actos violentos (en muchas ocasiones producidos por policías infiltrados). “Las rebeliones violentas desencadenan violentas represiones que con frecuencia dejan a la población más indefensa que antes” (Sharp, 2003) Sin embargo, las acciones noviolentas no sólo refuerzan y crean fuertes lazos entre sus protagonistas, además dan pie a la creatividad y la originalidad en las acciones, esas cosas que tanto desconciertan al poder. Como el gobierno se ha dado cuenta de ello, intenta reprimir mediante multas, que son menos visibles a la opinión pública y debilitan al movimiento. En el 15M Linares son ya cuatro (y puede que cinco) las sanciones a las que hemos tenido que enfrentarnos por reclamar nuestros derechos, es decir, por estar en la calle con una pancarta o simplemente de camino a una manifestación. Pero como las asambleas crean fuertes lazos, donde el apoyo mutuo es muy importante, se han creado cajas de resistencia para pagar (si deberíamos pagar o no también es cuestionable) colectivamente las multas individuales. Parece que la creatividad está en nuestras manos, vamos a utilizarla para conseguir llevar la noviolencia como estrategia a su expresión mayor: una ruptura con este sistema y la construcción de otro sistema basado en la justicia social.

Julia Cañero Ruiz
15M Linares

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